Caso Fernández Lima: un testigo clave reveló detalles de un crimen oculto por 41 años
La investigación por el crimen de Diego Fernández Lima, el adolescente cuyos restos óseos fueron hallados en Coghlan 41 años después de su desaparición, dio un giro significativo. Un testigo, cuya identidad se mantiene bajo reserva, brindó una declaración por videoconferencia ante la fiscalía, aportando detalles escalofriantes que coinciden con los hechos que se han ido descubriendo.
El testimonio, tomado bajo juramento, se centró en una conversación de 2017 con un hombre, ya fallecido, que había relatado el asesinato de un joven por parte del padre de un compañero de colegio. Aunque no se mencionaron nombres en aquel entonces, la descripción del crimen y su posterior ocultamiento resonó con la trama que hoy envuelve a Norberto Cristian Graf, excompañero de Fernández Lima y residente de la casa donde se encontraron los restos.
Un relato que ilumina el crimen de Coghlan
Según el testigo, el hombre fallecido, identificado como Adalberto C., tío de un conocido suyo, Ángel S., les contó una noche de agosto de 2017 sobre un «hdp que asesinó al compañero de colegio de su hijo». Este relato describía un asesinato a traición, premeditado, cometido a cuchilladas hacía 33 años (en 1984), con una «trampa» que involucraba a «una minita» como anzuelo. El ataque habría ocurrido en un baño y el cuerpo fue enterrado en el fondo del jardín de una casa ubicada «en una avenida relevante» de la Capital.
El móvil, según Adalberto C., sería la venganza del padre porque la víctima «maltrataba» a su hijo en la escuela con «cosas asquerosas». El testigo recordó que Adalberto C. detalló cómo el joven fue atraído al baño, apuñalado dos veces (una en el cuello y otra en el esternón) y luego golpeado. La víctima habría sido llevada a un cuarto en el fondo de la propiedad, donde fue «hecha mierda» y enterrada bajo un cantero con piedras.
“Acá hay un hdp que asesinó al compañero de colegio de su hijo”.
Sospechas sobre la muerte del padre de la víctima
El relato no se detuvo ahí. Adalberto C. también hizo referencia a un hecho posterior que involucró al padre de Diego Fernández Lima, Juan Benigno Fernández, conocido como Tito. Según el testigo, Adalberto C. insinuó que la muerte de Tito en 1991, en un supuesto «accidente» en bicicleta, en realidad habría sido un atentado. «Ahí tramaron atentar contra el padre y le cortaron los frenos de la bicicleta. Ahí habló en plural, como que habían sido padre e hijo. Adalberto se puso unos segundos a pensar y habló de ‘chanchullo’ y que lo hicieron pasar por accidente», declaró el testigo, refiriéndose a los presuntos responsables del crimen de Diego.
Juan Benigno Fernández falleció en 1991 mientras circulaba en bicicleta. Siempre buscó a su hijo y sospechó que había sido víctima de una secta, sin indicios de haber descubierto la verdad sobre su asesinato.
La relevancia del testimonio y nuevas excavaciones
La declaración del testigo cobra particular importancia porque muchos de los puntos de su relato coinciden con lo que se ha descubierto sobre el trágico destino de Fernández Lima y las sospechas que recaen sobre Norberto Cristian Graf. Graf, al igual que en 1984, vivía en la casa de avenida Congreso 3742, donde el 20 de mayo del año pasado se encontraron los restos que revelaron el crimen.
Aunque el testigo mencionó que Adalberto C. vivía en la calle Haedo al 1800 de CABA, los registros oficiales indican un domicilio en Florida, Vicente López, para un Adalberto C. nacido en 1940 y fallecido en 2023, lo que requerirá verificación por parte de la fiscalía. Una fuente del caso adelantó: «Ahora hay que corroborar la historia contada por el testigo de identidad reservada con otros testimonios».
En este contexto, la Gendarmería Nacional realizó un análisis del terreno en el jardín de la familia Graf con un georradar y recomendó «explorar una zona determinada a fin de establecer algo que se ve en la imágenes». Debido a esto, se realizarán nuevas excavaciones en el lugar para buscar más pistas que permitan esclarecer completamente el caso, a cargo del fiscal Martín López Perrando.

