Política 2.0: por qué un tuit de «El Gordo Dan» pesa más que la palabra de un político
La influencia de las redes sociales en la política argentina alcanzó un punto de inflexión. Lejos de ser un “mundo virtual” paralelo, plataformas como X (antes Twitter) se consolidaron como el escenario principal de la discusión pública, donde las declaraciones de influencers digitales pueden tener más peso que las de figuras tradicionales. Esta realidad quedó expuesta la semana pasada con el cortocircuito entre Santiago Caputo, asesor presidencial, y el diputado Martín Menem.
El enfrentamiento, que se desarrolló íntegramente en X, fue minimizado por algunos sectores como una “pelea tuitera”, restándole importancia por el mero hecho de ocurrir en la esfera digital. Sin embargo, esta visión, según analistas, revela una profunda incomprensión de la política contemporánea y su vínculo con los ciudadanos. Lo que sucede en las redes es hoy una realidad “pura y dura”, incluso cuando involucra cuentas “falsas” o personajes con seudónimo.
El fenómeno de «El Gordo Dan» y la nueva comunicación
El caso de “El Gordo Dan” es paradigmático. Su cuenta en X se transformó en un actor ineludible de la actualidad, capaz de desmentir incluso al propio presidente Javier Milei. Este fenómeno contrasta con la gestión de cuentas oficiales como la de Martín Menem, quien, a pesar de tener un “Community Manager”, expuso un “amateurismo” que lo dejó en desventaja. La clave, según observadores, no es solo tuitear, sino “ser en Twitter”, construir una identidad orgánica y auténtica.
Esta dinámica plantea un desafío para las instituciones ancladas en la tradición, como los políticos profesionales y parte de los medios de comunicación. Figuras de la “vieja escuela”, como Miguel Ángel Pichetto, que en 2023 advertía sobre votar a Milei, simbolizan la dificultad de comprender los nuevos canales de comunicación del siglo XXI. La sorpresa o el horror de algunos periodistas ante el hecho de que el Presidente lea X, en lugar de verlo como un problema, debería ser reconocido como una característica del presente.
La «infocracia» y la resistencia al cambio
El presidente Milei, y probablemente sus sucesores, continuarán utilizando las redes sociales como principal canal de comunicación y de construcción de su percepción de la realidad. Ya sea en X, Instagram, TikTok o cualquier otra plataforma emergente, es allí donde encontrarán a sus votantes y donde se gestará gran parte del debate público.
“Todo cambio fundamental de medios de comunicación crea un nuevo régimen. El medio es el dominio”, afirma el filósofo coreano Byung-Chul Han en su obra Infocracia.
Este “nuevo régimen” es el que genera resistencias. Hablar de “peleas tuiteras” como una frivolidad es un síntoma de obsolescencia y expone una incomprensión de la política contemporánea, lo que permite a figuras como Milei y su equipo seguir “jugando solos”. Si bien el análisis tradicional, el rol de los dirigentes y los medios mantienen su importancia, es crucial “bajar la guardia” contra el presente y adaptar las estrategias a esta nueva realidad digital.

