Peronismo no K busca cerrar la grieta con el campo: «Debemos aprender de los errores del pasado»
Un sector del peronismo, identificado como no kirchnerista, lanzó una propuesta ambiciosa para recomponer el vínculo con el sector agropecuario y las economías regionales. El denominado “Programa Federal por la Competitividad Agropecuaria” fue presentado el último lunes en Entre Ríos por referentes como Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos, en un encuentro que reunió a más de 1.600 participantes.
El documento central del programa incluye una fuerte autocrítica respecto a políticas pasadas, señalando que “debemos aprender de los errores del pasado”. Específicamente, cuestiona medidas tomadas durante la gestión de Cristina Kirchner, con el secretario de Comercio Guillermo Moreno, como las restricciones sobre el trigo y la carne, que “no bajaron el precio al consumidor y dañaron a dos producciones centrales de la economía nacional”.
Desde este espacio político, que busca posicionarse de cara a las elecciones de 2027, se enfatiza la necesidad de cambiar la perspectiva sobre la agroindustria. “La Argentina necesita dejar de pensar a la agroindustria como una fuente extraordinaria de recursos para cubrir desequilibrios coyunturales y empezar a verla como una palanca estratégica para el desarrollo nacional”, sostiene el programa.
El encuentro, realizado en Concepción del Uruguay, contó con la asistencia de 40 intendentes de diversas provincias, legisladores nacionales y provinciales, funcionarios, representantes del sector productivo, universidades y organizaciones sociales. El objetivo central es construir una estrategia nacional que integre producción, innovación, valor agregado, trabajo y desarrollo federal, superando la dicotomía entre campo e industria o exportaciones y mercado interno.
Ejes centrales del Programa Federal
El programa destaca al agro como una de las actividades productivas más relevantes y postula que la política para el sector debe orientarse firmemente a generar mayor producción en todas las cadenas productivas, desde la soja al girasol, y de las peras a la carne bovina. Se propone “diseñar el conjunto de instrumentos e incentivos para que todas las cadenas productivas alcancen los niveles de productividad y competitividad necesarios para llegar a los mercados, al interior y al mundo”.
Entre los fundamentos, se subraya la oportunidad que representa el crecimiento demográfico mundial, con casi 9.000 millones de habitantes para 2050, en un contexto de avances tecnológicos. El sector cuenta con una “cultura innovadora”, visible en la siembra directa y los silos bolsa, y se plantea que la inteligencia artificial, la robótica y las tecnologías satelitales marcarán la agenda para una Argentina moderna y competitiva.
“Asumimos el compromiso de generar las condiciones para una agroindustria más competitiva. No se trata de elegir entre campo e industria, o exportaciones y mercado interno; sino de construir una estrategia nacional que integre producción, innovación, valor agregado, trabajo y desarrollo federal.”
Propuestas concretas para el sector
- Reforma integral impositiva: Se comprometen a discutir una reforma de costos e impuestos distorsivos, incluyendo las retenciones, la eficiencia logística y el acceso a semillas y fertilizantes.
- Nueva Ley de Semillas: Impulsar una ley moderna que fortalezca la innovación, el mejoramiento genético y la biotecnología, con reglas claras para la propiedad intelectual y garantizando el acceso de los productores, especialmente pequeños y medianos.
- Ley de Riego: Colocar el riego y la gestión eficiente del agua en el centro de la agenda pública para estabilizar rendimientos y aumentar la productividad frente a la variabilidad climática.
- Eficiencia logística: Modernizar rutas, caminos rurales (el 80% son de tierra), ferrocarriles, puertos, energía y conectividad para reducir costos y fortalecer exportaciones.
- Potenciar las economías regionales: Diversificar y agregar valor a la oferta exportable, promoviendo la industrialización de la ruralidad y la elaboración de alimentos en origen.
- Fortalecer organismos técnicos: Reforzar las capacidades de instituciones como INTA, SENASA e INASE, considerándolos estratégicos para la competitividad, la innovación y el acceso a mercados internacionales.
- Incentivos para maquinaria agrícola: Promover políticas de financiamiento e incentivos para modernizar el parque de maquinaria, fortalecer la fabricación nacional y sostener el empleo industrial.
- Trabajo rural, capacitación y formalización: Impulsar la formalización laboral, facilitar la registración de pequeños y medianos productores, y fortalecer la capacitación en nuevas tecnologías, en articulación con escuelas agrotécnicas, universidades y sindicatos.

