Juicio por la muerte de Maradona: la «idea fija» de Diego y la decisión del equipo médico tratante
El juicio por la muerte de Diego Maradona continúa en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, donde se investigan las posibles responsabilidades penales en el fallecimiento del astro del fútbol. En las últimas audiencias, se escucharon testimonios que arrojan luz sobre los días previos a su deceso, marcados por la «idea fija» de Maradona de regresar a su hogar y las complejas decisiones del equipo médico tratante.
Uno de los testigos clave fue el médico Pablo Dimitroff, quien era el director de la Clínica Olivos cuando Maradona fue operado de un hematoma subdural a principios de noviembre de 2020. Dimitroff relató ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani que, tras la cirugía, Maradona se encontraba recuperado, pero con un deseo inquebrantable de volver a su casa y ser «dejado tranquilo».
Según el testimonio de Dimitroff, la psiquiatra Agustina Cosachov, una de las acusadas en la causa, atribuyó los «problemas» de Maradona a un «cuadro de abstinencia alcohólica». El exdirector de la clínica detalló que el 5 de noviembre hubo un «evento importante» que requirió una sedación más profunda, y que Maradona experimentó «momentos de excitación psicomotriz» que dificultaron su control. «No era sencillo», afirmó Dimitroff, explicando que el paciente se sacó varias veces el acceso venoso y necesitó medicación sedante y anticonvulsionante en dosis significativas.
Ante este escenario, y considerando la necesidad de rehabilitación motriz y desintoxicación de sustancias, Dimitroff sostuvo que la Clínica Olivos y Swiss Medical consideraban que el domicilio de Maradona no era el lugar adecuado para continuar su tratamiento. La propuesta era un centro de rehabilitación de tercer nivel, pero la familia y el equipo médico tratante se enfrentaron a la «idea fija» de Diego de volver a casa.
La decisión de llevarlo a casa y las condiciones
Dimitroff declaró que el equipo médico tratante, integrado por Leopoldo Luque y Agustina Cosachov, decidió finalmente llevar a Maradona a su casa. Sin embargo, el testigo subrayó que las condiciones establecidas para este traslado no correspondían a una «internación domiciliaria», sino a «cuidados domiciliarios». Esta distinción es crucial en el debate sobre la responsabilidad médica.
Antes de finalizar su declaración, Dimitroff enfatizó que «el corazón de Maradona funcionaba normal, luego de verlo monitoreado ocho días» y que «al momento de la internación y externación no estaba en insuficiencia cardíaca». Este punto podría ser relevante para la defensa de los acusados, ya que sugiere que la causa de muerte no estaba directamente relacionada con una falla cardíaca preexistente durante su internación.
Otros testimonios sobre la operación y el estado de salud
La audiencia también incluyó la declaración del neurocirujano Pablo Rubino, quien participó en la operación de Maradona. Rubino explicó que una imagen del hematoma en el celular de Luque llevó a la decisión de realizar una nueva tomografía, que confirmó un hematoma subdural crónico de 14 milímetros. El especialista detalló que, según la literatura médica, un hematoma de más de diez milímetros es recomendable evacuarlo debido al riesgo de desplazamiento cerebral y disminución del flujo sanguíneo.
Por su parte, la psiquiatra Marcela Waisman, quien intentó ver a Maradona en la Clínica Olivos sin éxito y se contactó con Cosachov, se refirió a la «angustia por la exposición» que experimentaba Cosachov en el caso Maradona. Waisman también destacó la importancia de «respetar la autonomía y voluntad del paciente», un punto que fue central en la defensa del traslado de Maradona a su domicilio.

