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Deuda flotante: el Gobierno redujo en $1,3 billones el pasivo con empresas y proveedores en abril

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La denominada “deuda flotante” del sector público nacional, que había encendido alarmas en marzo por su crecimiento y las tensiones para sostener el superávit fiscal, registró una significativa caída en abril. Los números informados por la Tesorería General de la Nación muestran que el pasivo con empresas y proveedores pasó de $4 billones a $2,7 billones al cierre del primer cuatrimestre.

Estas cifras surgen de la diferencia entre los gastos devengados de la administración central en bienes o servicios y los que fueron efectivamente pagados por la caja estatal. La dinámica de acumular deuda flotante, un recurso utilizado por distintas administraciones para acomodar el gasto, había generado preocupación en marzo al saltar de $1,97 billones a más de $4 billones, amenazando el objetivo de ajuste fiscal de la gestión libertaria.

El impacto de la “deuda flotante” y su reversión

El aumento de la deuda flotante en marzo se atribuyó a giros pendientes a fondos como el de transporte, que canaliza subsidios a empresas prestadoras, y a pagos de energía. Sin embargo, las proyecciones de economistas y analistas sobre una baja en abril se confirmaron. Específicamente, los pasivos pendientes cayeron de $4.044.758,20 millones en marzo a $2.665.505 millones en abril, lo que representa una interrupción de cuatro meses consecutivos de alza.

Según estimaciones de Salvador Vitelli, analista de Romano Group, la suma de pasivos exigibles de la administración central bajó en abril en términos reales, tanto en la comparación interanual como en el acumulado del primer cuatrimestre.

“En el monto mes contra mes, la deuda flotante cae 33%, pero si se desestacionaliza, el total cae alrededor de un 20%. El mes pasado se observó un aumento de más del 100% en pesos, pero al desestacionalizar, era alrededor de un 30%. Y estos últimos números ratifican que el crecimiento de marzo estuvo afectado por estacionalidad, que tiende a aflojar en los meses posteriores”, explicó Vitelli.

El analista de Romano Group también minimizó cualquier preocupación sobre un posible «camuflaje» de los números fiscales. “No es algo preocupante o que indique que estén camuflando los números fiscales. Si bien en abril el superávit fue algo más acotado, el Gobierno estuvo cancelando deuda. Y si antes estábamos restando del superávit del mes esta deuda, hoy habría que sumarla. No se ve algo gravitante en esta tendencia”, remarcó.

Superávit fiscal y desafíos en la recaudación

La dinámica creciente de la deuda pública había generado observaciones entre analistas por la situación fiscal, la caída en los ingresos y las dificultades para continuar aplicando recortes en el gasto. De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, había advertido semanas atrás que “seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”.

En abril, los números de ARCA reflejaron una caída del 3,8% de la recaudación impositiva en términos reales, marcando nueve meses consecutivos de contracción en el ingreso del fisco vía impuestos. Esta tendencia se vio afectada por caídas reales de impuestos vinculados a la actividad (IVA, impuestos internos, seguridad social), la baja en las alícuotas por retenciones (derechos de exportación) y el estancamiento en la recaudación por derechos de importación.

Pese a estos desafíos, el Gobierno anunció que registró en abril un superávit primario de $632.844 millones (antes del pago de intereses de deuda), consolidando cuatro meses consecutivos de resultado positivo en las cuentas públicas. En el acumulado del primer cuatrimestre, el superávit alcanza aproximadamente el 0,5% del PBI, según estimaciones oficiales.

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