Sociedad

Seguridad vial: las claves del ACA para manejar con niebla y evitar accidentes

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La niebla es un fenómeno habitual en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores durante los meses fríos, que reduce drásticamente la visibilidad y, consecuentemente, incrementa el riesgo de accidentes al conducir. Frente a este escenario, el Automóvil Club Argentino (ACA) emite una serie de recomendaciones esenciales para extremar los cuidados y modificar hábitos de manejo, aplicables tanto en ruta como en ámbito urbano.

Desde la entidad, subrayan que la niebla y la calzada mojada son dos de los factores que más afectan la conducción. Por ello, la primera y más importante sugerencia es postergar el viaje si las condiciones de visibilidad no son óptimas. Sin embargo, cuando no hay otra opción que salir o continuar circulando, la calma y la aplicación de técnicas específicas son fundamentales.

Guía para conducir con niebla: luces, velocidad y distancia

Los especialistas del ACA enfatizan la importancia de una postura adecuada y un manejo preventivo. Recomiendan sujetar el volante con ambas manos, evitar maniobras bruscas y abstenerse de realizar cambios de carril innecesarios. Un punto crítico es el uso correcto de las luces, ya que su utilización inadecuada puede agravar la situación.

El ACA aconseja circular siempre con las luces bajas encendidas y utilizar las luces antiniebla en caso de que el vehículo las tenga incorporadas. En cambio, desaconsejan totalmente el uso de las luces altas, ya que generan un efecto rebote sobre la niebla que termina reduciendo aún más la visibilidad.

Asimismo, se desaconseja el uso de las balizas mientras el vehículo está en movimiento. Aunque muchos conductores las encienden para intentar ser más visibles, esta práctica puede confundir a otros automovilistas, quienes podrían interpretar que el vehículo está detenido o a punto de detenerse, generando situaciones de riesgo.

La velocidad es otro factor determinante. Ante la disminución de la visibilidad, es indispensable reducir la marcha para poder reaccionar a tiempo frente a cualquier imprevisto. No se trata de circular por debajo de la velocidad mínima permitida, sino de adaptar la rapidez a las condiciones del camino. Paralelamente, resulta crucial aumentar la distancia respecto al vehículo de adelante. Con niebla, los tiempos de reacción se reducen y el pavimento húmedo puede alargar significativamente la distancia de frenado. Mantener un margen mayor ayuda a evitar maniobras de emergencia.

Utilizar al vehículo delantero como referencia visual es una técnica recomendada para interpretar el estado del camino, manteniendo siempre una distancia prudente para no perderlo de vista.

Evitar distracciones y chequeo previo del vehículo

En situaciones de baja visibilidad, cualquier segundo de desconcentración puede ser determinante. Por ello, los expertos aconsejan evitar distracciones dentro del habitáculo: bajar el volumen de la música, no manipular el celular y mantener toda la atención puesta sobre el camino.

Finalmente, antes de iniciar cualquier viaje, resulta fundamental realizar un chequeo básico del vehículo. Se debe revisar el estado de las escobillas limpiaparabrisas, el correcto funcionamiento de todas las luces y la presión adecuada de los neumáticos. Estas precauciones previas pueden marcar una diferencia crucial en la seguridad al conducir bajo condiciones de niebla.

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