Inversión Extranjera Directa: Argentina, última en la región pese a los esfuerzos del Gobierno
A pesar de los múltiples esfuerzos del Gobierno por atraer capitales del exterior, Argentina se posicionó en el último lugar de la tabla de la región en cuanto a la recepción de Inversión Extranjera Directa (IED). Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el país captó US$ 3.134 millones en 2025, una cifra que contrasta fuertemente con la de sus pares latinoamericanos.
Este desempeño argentino pone de manifiesto las dificultades persistentes para consolidarse como un destino atractivo para el capital productivo de largo plazo, incluso en sectores donde el país cuenta con ventajas competitivas y fuertes incentivos regulatorios. Un reporte de Misión Productiva, basándose en los datos de la OCDE, subraya esta problemática.
Un contraste regional que incomoda
El flujo de IED en Argentina se encuentra muy por debajo de lo registrado por otras economías de América Latina. Brasil lideró la región con aproximadamente US$ 77.000 millones, seguido por México con más de US$ 40.000 millones. Otros países también mostraron cifras significativamente superiores: Chile recibió más de US$ 13.000 millones, Colombia superó los US$ 11.000 millones y Costa Rica se acercó a los US$ 6.000 millones.
El Gobierno ha impulsado un esquema de incentivos a las grandes inversiones a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y recientemente envió al Congreso el proyecto de ley de Super RIGI. Este último propone mayores beneficios impositivos para “nuevas actividades” que inviertan en proyectos de al menos US$ 1.000 millones. Sin embargo, las inversiones actuales, principalmente ligadas a recursos naturales y energía, no parecen ser suficientes para generar un proceso amplio de atracción de capitales. Los proyectos mineros son, hoy por hoy, los principales beneficiados por el RIGI.
La inversión extranjera difícilmente pueda expandirse de manera sostenida en un contexto de mercado interno deprimido, utilización ociosa de capacidad instalada y ausencia de financiamiento de largo plazo.
Esta afirmación de Misión Productiva resalta los desafíos estructurales que enfrenta la economía argentina.
Panorama de la inversión local y externa
Según datos del Banco Central, el ingreso de divisas por inversión extranjera directa promedió los US$ 189 millones mensuales en el primer trimestre. Si bien esto representa una mejora frente a los US$ 69 millones mensuales promedio de la gestión de Alberto Fernández, se alinea con períodos previos, como los US$ 219 millones promedio mensual de la administración de Macri. No obstante, desde el inicio de la serie en 2003, el saldo de la cuenta de inversión extranjera registró un déficit de US$ 1.421 millones en 11 meses de 2025, debido principalmente a la salida de empresas internacionales y la transferencia de sus activos a compañías locales.
En cuanto a la inversión como componente del PBI (que incluye la compra de fábricas o maquinarias dentro del país, sin importar el origen del inversor), perdió impulso al inicio del año, tras un fuerte repunte en 2025, cuando se expandió 16,4% interanual, aunque quedó 3,7% por debajo del nivel de 2023. Fundación Capital señala que, si bien no hay datos oficiales de 2026, los indicadores adelantados muestran una dinámica deslucida.
Dentro de los componentes adelantados, las importaciones de bienes de capital, que traccionaban la recuperación el año pasado, cayeron un 14% interanual en cantidades hasta abril, y las de piezas accesorias para bienes de capital retrocedieron un 30%. La producción de bienes de capital también mostró caídas significativas: la fabricación de maquinaria y equipo disminuyó 19,7% interanual en el primer trimestre, y la maquinaria agrícola retrocedió 26,8%.
El sector de la construcción es el único componente que mostró crecimiento, con un 4% interanual en el primer trimestre, y se espera una lenta recuperación, aunque en un nivel inferior al de 2023. La obra pública a nivel nacional continuará siendo limitada.
Fundación Capital proyecta que, tras un comienzo de año débil, la inversión crecería de forma muy moderada, con una suba del 1,1% interanual en 2026. Esto implicaría que el ratio de inversión/PBI alcance el 19,4%, similar al promedio de la última década, pero por debajo del 25% recomendado para lograr un crecimiento sostenido basado en la creación de capital.

