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Cuadernos de las coimas: expareja de Centeno aseguró que fue testaferro y que Baratta «hizo desaparecer» anotaciones

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Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno, el autor de los cuadernos de las coimas, declaró como testigo en el juicio oral y afirmó haber visto las anotaciones. Durante su testimonio, sostuvo que fue “testaferro” del chofer, con quien convivió durante una década, y que el exfuncionario kirchnerista Roberto Baratta, sindicado como uno de los principales recaudadores de los pagos ilegales, “hizo desaparecer” escritos y anotaciones de Centeno.

Interrogada por la fiscal Fabiana León sobre si vio los cuadernos, Horovitz respondió: “Sí, cuando junté los papeles que le di a Miriam Quiroga”, en referencia a la exsecretaria de Néstor Kirchner. Luego añadió: “Quiroga se los dio a Baratta y los hizo desaparecer, los quemó, los tiró, no sé qué hizo con esos papeles”. Más tarde, aclaró que esta última información la obtuvo de chats de Baratta que vio publicados en medios periodísticos.

Las «libretas y carpetas» que Centeno guardaba en su ropero

Horovitz se refirió a las anotaciones de Centeno de manera genérica como “papeles, libretas y carpetas” que el chofer guardaba en un ropero de su casa. Afirmó haber realizado copias de esos documentos, dejando los originales en su lugar. Explicó que confió los escritos a Quiroga porque esta había ganado notoriedad mediática.

La testigo relató que Centeno “siempre anotó todo”, desde la compra de zapatillas para sus hijos hasta la carga de nafta. Respecto a los cuadernos en particular, y en línea con su declaración durante la instrucción, la mujer indicó que Centeno los escribió “por si lo dejaban sin trabajo”, aunque aclaró que nunca presenció el acto de la escritura. En varios momentos de su declaración, repitió la frase “Todo tiene que ver con todo”, sin profundizar en la idea.

Testaferro de Centeno y el rol de Baratta

Horovitz ratificó que, durante un tiempo, fue una de las “testaferros” del chofer Centeno, con quien, a pesar de la convivencia, mantenía una “mala relación”. “Él usó mucho mi nombre para hacer cosas”, sostuvo. Recordó que Centeno solía quejarse por las “migajas” que le daba Baratta, de quien era chofer, pero al mismo tiempo describió cómo el hombre compró autos, departamentos y dos casas, una de ellas en la provincia de Salta.

“Te compraste el departamento, autos, la casa de Olivos que la hiciste a nueva”, le decía Horovitz a Centeno para intentar acallar sus protestas, según recordó hoy ante el propio chofer, presente en la sala Auditorium, y los jueces del Tribunal Oral Federal 7, a cargo del juicio en el que se juzga una presunta red de sobornos durante el kirchnerismo.

Horovitz también relató que vivió cerca de un año en un inmueble que Centeno le facilitó en Ezeiza, donde “Me armó todo un departamento”. Sin embargo, debido a que se sentía sola y debía viajar largas horas para trabajar, le pidió que le consiguiera algo en la capital. “Me costó, pero me lo consiguió”, afirmó.

Además, declaró que el chofer le gestionó, a través de Baratta, un trabajo en la Secretaría de Energía en 2011. Contó que fue despedida en 2017, luego de formular una denuncia en la causa de Gas Natural Licuado, que posteriormente se integraría al universo judicial de los cuadernos.

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