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Coudet transformó a River y lo llevó a la final con Belgrano: del «Vietnam» a la ambición de ganar

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Eduardo Coudet, el director técnico de River Plate, se erige como el principal artífice de la sorpresiva clasificación del equipo a la final del Torneo Apertura. El Millonario disputará este domingo el partido decisivo ante Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, un escenario que parecía impensado pocas semanas atrás, cuando el club atravesaba un momento de profunda crisis tras la partida de Marcelo Gallardo.

La transformación comenzó hace menos de tres semanas, después de una dolorosa derrota ante Atlético Tucumán en la previa de los playoffs. Aquella caída, como local y con mayoría de titulares, generó un fuerte descontento en los hinchas, quienes manifestaron su enojo con silbidos e insultos. Fue en ese contexto que Coudet convocó a una «linda charla» con el plantel, un cónclave que, según pudo saber Clarín, resultó clave para el cambio de rumbo.

La charla que cambió el chip y el gol agónico en Venezuela

«A nivel grupo tuvimos una linda charla y se vio reflejado. Se vio una actitud muy buena», reconoció el propio Coudet tras el siguiente compromiso: la victoria 2-1 en Venezuela sobre Carabobo por la Copa Sudamericana. Aquella noche, Maxi Salas marcó el gol agónico para el triunfo cuando River jugaba con Matías Viña en el arco, debido a la expulsión de Santiago Beltrán. En la conversación previa al viaje a tierras venezolanas, el plantel y el cuerpo técnico hablaron con sinceridad, remarcaron virtudes y errores, y se soltaron, liberando tensiones y renovando la fe en los objetivos.

El «Chacho» dejó una frase que se convirtió en el lema del equipo:

“Que la ambición de ganar supere el miedo a perder”

. Esta prédica se convirtió en el combustible para los playoffs. «Ojo, que estamos a cuatro partidos de poder ser campeones, no nos descarten», les dijo Coudet a sus allegados antes del inicio de los mano a mano, aferrándose a la posibilidad que ofrecía el formato del torneo para inyectar ánimo en sus jugadores.

El camino a la final: de menor a mayor y la defensa ante las críticas

River fue de menor a mayor en el certamen. Tras una clasificación milagrosa ante San Lorenzo, igualando en el descuento del alargue y ganando por penales, el equipo elevó su nivel para superar a Gimnasia sin mayores problemas. Tres días después, venció a Rosario Central, uno de los candidatos, jugando un gran partido y demostrando una clara superioridad.

Ante las críticas que sugieren que los triunfos de River responden solo a la buena fortuna, Coudet se defendió: «¿Que tenemos mucho culo? ¿Cuántos partidos llevamos? Quince y perdimos dos: el Superclásico y contra Atlético Tucumán. Seguramente la suerte la construyen los jugadores y es mérito del trabajo y de cómo se sacrifican todos los días. De mí pueden decir cualquier cosa: soy un trabajador, un obsesivo de esto. Los partidos duran hasta que pita el árbitro. Esto va de la mano con que desgastamos bastante y sostenemos un ritmo alto. En los últimos partidos el equipo viene demostrando cosas buenas que vamos a tratar de seguir repitiendo».

En su rol de técnico «jugadorista», Coudet les cedió el protagonismo a sus futbolistas para fortalecer la confianza del grupo. Sin embargo, su influencia es innegable. El «Chacho» tomó las riendas en los primeros días de marzo, después del «cataclismo» que generó el segundo ciclo de Marcelo Gallardo, quien se marchó a fines de febrero sin encontrar respuestas futbolísticas ni anímicas. Coudet llegó a definir esa situación como «Vietnam».

La final ante Belgrano: últimas definiciones y el enigma del once inicial

De cara al duelo del domingo ante Belgrano, Coudet afirmó: «Para nada soy el responsable de que lleguemos a una final, ni me voy a colgar medallas ni mucho menos. Los jugadores son los principales responsables y los artistas de esto; yo simplemente trato de ayudarlos». El técnico porteño de 51 años se mostró optimista: «Llegamos muy bien al partido del domingo. Vamos a prepararlo de la mejor manera y también a disfrutar un poco de la posibilidad de jugar la final del torneo argentino, que no es nada fácil».

Coudet deberá definir a los reemplazantes de Gonzalo Montiel (sería Fabricio Bustos), Aníbal Moreno (iría Lucas Silva si no llega el ex Newell’s y Racing) y Sebastián Driussi (jugaría Joaquín Freitas), en caso de mantener el esquema 4-1-3-2. También deberá resolver la situación de Aníbal Moreno, quien sufrió un esguince del ligamento colateral medial de la rodilla derecha ante Rosario Central, pero pidió estar sí o sí, sin importar las consecuencias. El «Chacho» ultima detalles junto a su cuerpo técnico, definiendo un plan de juego que seguramente incluirá intensidad y presión, buscando coronarse campeón en Córdoba.

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