Sudamericana: La noche de «Maravilla» Martínez, del penal redentor al increíble gol errado que selló la eliminación de Racing
Adrián “Maravilla” Martínez vivió una jornada de contrastes que marcó la temprana eliminación de Racing en la Copa Sudamericana. En el empate 2-2 ante Caracas, el delantero pasó de la reivindicación por un penal convertido a la frustración de un gol insólito que se perdió con el arco vacío, a diez minutos del final del partido jugado a puertas cerradas en el Cilindro de Avellaneda.
El encuentro comenzó cuesta arriba para la Academia, que recibió un gol de Caracas a los 40 segundos de juego. Rápidamente, Gastón Martirena logró la igualdad, y la oportunidad para que Martínez se redimiera llegó tras una mano en el área de Luis Mago, ex Banfield, que el VAR sancionó como penal. Era una chance para el atacante de dejar atrás aquel remate fallido desde los doce pasos en el clásico contra Independiente.
Esta vez, Martínez eligió pegarle con fuerza y clavó la pelota en el ángulo superior derecho. Un golazo que no festejó, pero que pareció liberarlo de una pesada carga, lanzando un insulto al aire como desahogo. Sin embargo, la noche aún le deparaba otro golpe.
Del blooper al gol increíblemente fallado
Después de un blooper del arquero Matías Tagliamonte que derivó en el inesperado empate de Caracas, el ex Instituto tuvo la inmejorable chance de volver a poner a Racing en ventaja. Con el arco vacío y en lugar de definir de primera, el goleador intentó controlar con la derecha. Ya atorado por el arquero y un defensor, no logró conectar con la zurda, en una jugada que dejó perplejos a propios y extraños.
“Nos vamos con una tristeza enorme. La cancha estaba mal, la pelota me viene muy rápido, me pica antes y no le puedo pegar”, se excusó un golpeado Maravilla Martínez, quien, pese a la desazón, no esquivó los micrófonos.
La eliminación de Racing en la Copa Sudamericana generó un fuerte impacto y dejó a Gustavo Costas, el director técnico, en una situación delicada. La Academia se despidió del torneo continental en una noche para el olvido, donde los errores propios y las chances desperdiciadas fueron determinantes.

