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Retenciones: la trastienda de la decisión de Milei y Caputo para bajar los derechos de exportación al agro

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La decisión de reducir las retenciones a las exportaciones de trigo, cebada y soja, anunciada por el presidente Javier Milei en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se gestó en las horas previas al evento. Fuentes cercanas al Gobierno revelaron a LA NACION que la medida era analizada desde hacía meses, con los números ya revisados, pero la cúpula oficial no terminaba de definir el momento oportuno para su implementación.

Cerca del ministro de Economía, Luis Caputo, confirmaron que la iniciativa se venía trabajando desde hacía tiempo y que el funcionario la tenía “estudiada hace un montón”. Sin embargo, el escenario cambió radicalmente con los últimos datos de actividad económica y recaudación. La mejora en la recuperación económica, que mostró un crecimiento del 3,5% mensual en marzo y 5,5% interanual, generó “más optimismo” y terminó de convencer al ministro de avanzar con la rebaja.

El factor productivo: “Tenía que ser ahora”

La definición política no solo se ató a los indicadores económicos, sino también a un factor clave del calendario productivo: el inicio de la siembra de trigo. “Tenía que ser ahora”, resumieron desde el equipo económico. La campaña fina está en su etapa de definición, y las sembradoras están a punto de ingresar a los lotes en diversas regiones productivas. Para que la medida influyera efectivamente en las decisiones de siembra de los productores, la señal debía llegar antes de que estos cerraran sus números.

Esta urgencia se explica también por la preocupación en el sector ante el deterioro de los márgenes del trigo. A pesar de las buenas reservas de humedad en gran parte de la región agrícola, los costos venían impactando negativamente la ecuación económica del cereal. La guerra en Medio Oriente disparó el precio internacional de los fertilizantes, especialmente la urea, uno de los principales insumos, que subió un 77% desde enero, mientras que el precio del trigo a cosecha solo avanzó un 16%.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había advertido que la campaña 2026/27 podría perder unas 500.000 hectáreas de intención de siembra, una caída interanual del 7%, con una superficie proyectada de 6,66 millones de hectáreas. El problema no era climático, sino el aumento de costos. La relación insumo-producto se deterioró significativamente: si antes se requerían 2,7 toneladas de trigo para comprar una tonelada de urea, ahora se necesitan 4,3 toneladas. Esto provocó una caída del 43% en la rentabilidad esperada del trigo en campo propio y del 54% en campo alquilado entre marzo y abril, según la BCR, llevando a algunos planteos productivos en campos arrendados a números en rojo.

El detalle de la reducción y las proyecciones

La medida implica una baja de retenciones para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio. Con esta reducción, desde el inicio de la gestión de Milei, estos cultivos acumulan una baja importante, ya que arrancaron en el 12%.

Para la soja, se presentó un esquema de reducción gradual a partir de enero de 2027. Según explicó el Presidente, los derechos de exportación del poroto irán disminuyendo entre un cuarto y medio punto por mes, dependiendo de la recaudación. El Gobierno aclaró que este esquema estará atado a la continuidad de la mejora en la recaudación y al sostenimiento del equilibrio fiscal.

Detrás de esta decisión, se combinan factores macroeconómicos, como el superávit financiero registrado en abril y el resultado primario del 0,5% del PBI en el primer cuatrimestre, con la necesidad de impulsar al sector agropecuario, que volvió a ser uno de los motores de la recuperación de la actividad.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimaba que la próxima campaña de trigo y cebada podría generar exportaciones por US$4603 millones y aportar alrededor de US$1180 millones en derechos de exportación, destacando la importancia estratégica de estos cultivos para la economía argentina.

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