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Cristóbal López, Roggio y Sapag, entre los constructores que buscan la revancha en las privatizaciones de rutas

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El sector de la construcción se moviliza ante la nueva fase de privatizaciones de rutas nacionales. Empresarios de peso como Cristóbal López, el grupo Roggio y la familia Sapag, junto a una treintena de constructores, buscan posicionarse en la licitación para la gestión de 3.900 kilómetros de corredores viales en el Norte del país.

La apertura de propuestas por parte del Gobierno marca un hito en el proceso de concesión de infraestructura, que incluye la operación y el mantenimiento de estas vías a través del cobro de peajes. Este esquema abre una oportunidad de negocios significativa para las empresas del rubro, que ven en estas licitaciones una posibilidad de reactivar proyectos y expandir su presencia en el mercado.

Un regreso para viejos conocidos del sector vial

La particularidad de esta convocatoria radica en la participación de numerosos actores que ya han tenido experiencia en licitaciones y concesiones viales previas. Al menos 30 constructoras que no lograron adjudicarse proyectos en concursos anteriores vuelven a la carga, evidenciando el interés sostenido del sector en este tipo de iniciativas.

La presencia de nombres como Cristóbal López, asociado a empresas con trayectoria en diversos rubros, el histórico grupo Roggio, con vasta experiencia en obra pública e infraestructura, y la familia Sapag, vinculada a proyectos en distintas provincias, subraya la relevancia de esta licitación. Su participación sugiere una estrategia de las grandes firmas para consolidar o recuperar espacios en el negocio de los peajes y la infraestructura vial, un segmento que históricamente ha generado altos volúmenes de inversión y rentabilidad.

El proceso de privatización de rutas, que implica la delegación de la gestión a empresas privadas a cambio de un canon o la explotación del peaje, es un modelo que el Gobierno retoma con el objetivo de mejorar la infraestructura vial sin recurrir exclusivamente a fondos públicos. La competencia entre los distintos grupos empresariales promete ser intensa, dada la magnitud de los kilómetros involucrados y el potencial de ingresos que representa la administración de estos corredores.

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