Empresarios industriales reclaman reglas claras y ampliar el RIGI para atraer inversiones
Buenos Aires.- Los principales referentes de la industria argentina exigieron reglas de juego estables y la extensión del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a más sectores, como pilares fundamentales para atraer capitales y potenciar el desarrollo productivo del país. El reclamo se manifestó durante el panel «Fortalezas y barreras de la competitividad industrial» en el foro Democracia y Desarrollo, organizado por Clarín en el Malba.
Javier Martínez Álvarez, vicepresidente del Grupo Techint, fue contundente al señalar que el «problema estructural que ha tenido la Argentina es que tiene reglas cambiantes permanentemente». Si bien reconoció «unos primeros pasos significativos» de la actual gestión, insistió en la urgencia de «reglas claras». Para el empresario, el RIGI «es muy efectivo porque acota el margen de discrecionalidad», pero lamentó que «abarca solo a algunos sectores, no soluciona los problemas de otros». Además, identificó a la competencia desleal, el dumping y el contrabando como obstáculos que enfrenta la industria nacional.
El potencial de Vaca Muerta y la petroquímica
Martínez Álvarez también remarcó que el desarrollo de Vaca Muerta por sí solo no es suficiente para alcanzar un crecimiento sostenido. «Solo hay 14 países de más de 30 millones de habitantes que tengan un PBI per cápita mayor al de Argentina, pero todos tienen un PBI manufacturero más grande», explicó. «Si aspiramos a desarrollarnos, tenemos que desarrollar Vaca Muerta, servicios y el sector industrial».
En esta línea, Dolores Brizuela, presidente de Dow Argentina y Región Sur, destacó la «enorme oportunidad para agregar valor al gas de Vaca Muerta» que representa la petroquímica. Desde la perspectiva de su empresa, con base en Bahía Blanca y especializada en polietileno, Brizuela señaló que la principal barrera global es la sobreoferta generada por la gran capacidad productiva de China. No obstante, resaltó la ventaja competitiva de Argentina: «Las plantas en Europa están complicadas por los costos y a nosotros el conflicto en Medio Oriente nos posiciona en buenas rutas logísticas. Argentina tiene un enorme potencial».
La empresaria de Dow enfatizó la necesidad de una mejor articulación entre los gobiernos (nacional, provincial, municipal) y el sector privado para asegurar la disponibilidad de recursos. Subrayó que la «previsibilidad de largo plazo es crítica para enviar a nuestras casas matrices la señal de que no somos un país pendular». Aunque consideró al RIGI como un «gran viabilizador para que las inversiones se concreten», advirtió que su fecha de vencimiento «nos queda un poquito corto» para las inversiones de muy largo plazo que caracterizan a su industria. «El mundo está viendo a Argentina como un proveedor estratégico. Tenemos un montón de recursos, pero tenemos que ordenarnos un poquito», concluyó.
Desafíos del sector automotriz y la evolución hacia los servicios
Por su parte, Martín Zuppi, presidente de Stellantis, puso el foco en la competencia global, especialmente de China, que produce 30 millones de autos y exporta el excedente. «Por eso nosotros tenemos que ser competitivos», afirmó. Zuppi destacó la producción de dos nuevas pick ups en Córdoba y la posición de Argentina como uno de los 40 países que producen más de 500.000 autos al año, un logro que «tenemos que defender porque tenemos una carga fiscal muy grande».
El presidente de Stellantis también alertó sobre la «capacidad ociosa del 50%» de la industria automotriz y la disponibilidad de «mucha mano de obra calificada». Mirando hacia el futuro, planteó la necesidad de «pensar en la intervención del Estado en lo que viene», especialmente ante el cambio de la matriz energética de la industria. «Se necesita un ecosistema para abastecer a los nuevos desarrollos y utilizar la capacidad ociosa», explicó.
Sorprendiendo a la audiencia, Zuppi abordó la dicotomía entre industria y servicios, afirmando que «la industria automotriz viaja a ser una experiencia netamente de servicios». Proyectó que en el futuro los autos serán autónomos y la experiencia de manejo evolucionará hacia otras actividades, como estudiar, dormir o ver películas. «Tenemos que prepararnos para brindarle a cada uno la experiencia que busca», finalizó, destacando la importancia de entender que el servicio será fundamental.

