Fito Páez y la «Bitter Sweet Symphony» en el Movistar Arena: público dividido por el show de «Novela»
Una noche de contrastes se vivió en el Movistar Arena, donde Fito Páez protagonizó un concierto que, si bien cumplió con su deseo artístico, generó una fuerte reacción en el público. El artista decidió anteponer a su esperado show de grandes éxitos un concierto íntegro de su último disco, Novela, una decisión que, aunque él interpretó como un generoso obsequio, primero desconcertó y luego molestó a buena parte de los asistentes.
La situación escaló de la impaciencia al enojo, con el público yendo y viniendo de sus asientos, conversando a viva voz, utilizando los teléfonos celulares sin reparo y, finalmente, manifestando su fastidio. Los silbidos iniciales, considerados desconsiderados e irrespetuosos por algunos, devinieron en chicanas y un ambiente de descontento durante el segundo tramo del espectáculo. La controversia puso en jaque la expectativa de un público que había pagado una entrada para escuchar los temas más conocidos del rosarino.
El desafío de Fito y la reacción del público
La propuesta de Páez, que se sabía diferente, había sido anunciada por él mismo 48 horas antes del show en un video compartido en sus redes sociales. En él, el músico explicaba su intención de presentar Novela, una ópera rock construida a lo largo de 38 años de su carrera, con citas y referencias a toda su discografía. Este disco, que narra una historia de amor, había tenido una única presentación previa en Rosario, en marzo pasado.
La reacción del público, sin embargo, puso de manifiesto una desconexión entre la visión del artista y la expectativa de la audiencia. “Si la contás, no te lo creen”, masculló Páez en un momento, expresando su sorpresa ante la queja por lo que él consideraba un regalo. El artista incluso atribuyó el incidente a las “dopaminas”, sugiriendo que la impaciencia actual de la sociedad impide la escucha y la apreciación de propuestas diferentes. La situación alcanzó un punto álgido con los abucheos a Lorena Vega, la actriz que oficia de narradora en este viaje audiovisual, justo en el epílogo de la primera parte del show.
Un debate sobre la experiencia del concierto
“Yo amo, no odio”, retomó Páez, que por las dudas a la hora de los bises se aseguró como un antídoto “Sacate el diablo de tu corazón”.
El incidente en el Movistar Arena abre un interrogante sobre el rol del artista y la experiencia del público en los conciertos actuales. ¿Debe el artista desafiar y proponer nuevas obras, o el público tiene derecho a esperar una lista segura de éxitos? La duración del show, que se extendió casi al doble de lo habitual, también fue un factor en la ecuación de la impaciencia.
A pesar de la tensión, Fito Páez se despidió con un “extraordinaria e inolvidable noche”, buscando un punto de encuentro con su público. El episodio, sin embargo, deja en evidencia la complejidad de las expectativas en un espectáculo en vivo y la delgada línea entre la audacia artística y la conexión con la audiencia.

