PolíticaSociedad

Bullying: condenan al Estado bonaerense por no intervenir a tiempo

Compartir:

La Justicia bonaerense condenó a la Provincia de Buenos Aires a pagar una indemnización millonaria a un joven que sufrió años de bullying en la escuela, con graves consecuencias para su salud mental. El Juzgado Contencioso Administrativo Nº1 de Mercedes determinó que las autoridades escolares minimizaron y naturalizaron las agresiones, no brindando la protección adecuada al adolescente.

El caso de J., quien tenía 13 años en 2011 cuando comenzó el hostigamiento, se convierte en un precedente significativo. La sentencia subraya la responsabilidad estatal cuando las agresiones son conocidas y no se frenan a tiempo, profundizando la mirada judicial sobre el impacto del bullying en niños y adolescentes.

Años de hostigamiento y respuestas insuficientes

El calvario de J. inició al ingresar a la escuela en 2011. Sus padres denunciaron agresiones físicas y verbales constantes por parte de compañeros que lo tildaban de “traga” por estudiar y obtener buenas notas. Según el expediente judicial, el hostigamiento incluía empujones, golpes, cachetazos en la cabeza, escupitajos, insultos, amenazas, burlas y humillaciones, incluso siendo filmado con celulares mientras era agredido.

Un excompañero declaró en la causa que a J. “lo volvían loco” y que sufría “mucha discriminación” por ser “un chico grandote y muy estudioso”. En una ocasión, un compañero le arrojó un borrador a la cara en plena clase, y el profesor solo le preguntó si quería mojarse la cara, continuando con la lección. Este episodio es citado en el fallo como ejemplo de la minimización de las agresiones.

La Justicia cuestionó que, ante los pedidos de ayuda de la familia, la principal respuesta fue cambiar al alumno de turno o de escuela, en lugar de intervenir sobre el grupo agresor. Para el juzgado, esta medida implicó una forma de revictimización para J., quien terminó aislado y con fobia social.

El impacto devastador en la salud mental

Las consecuencias del bullying en J. fueron severas y progresivas. Comenzó a presentar síntomas depresivos, insomnio, llanto frecuente, aislamiento y un miedo paralizante a asistir a la escuela. En 2012, una psicóloga le diagnosticó un “trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo con sintomatología de evitación fóbico-social”.

La situación escaló al punto de que J. debió abandonar la cursada presencial y continuar sus estudios desde casa, además de recibir tratamiento psiquiátrico. La familia relató que un especialista llegó a advertir sobre el riesgo de autolesiones si el joven permanecía solo. El aislamiento se profundizó, llevando a J. a un aumento abrupto de peso y largos períodos de encierro y angustia.

Un antecedente clave y la preocupación por la naturalización

Este fallo se suma a una serie de decisiones judiciales recientes que incorporan una mirada más amplia sobre el bullying y sus severas consecuencias en la salud mental. Semanas atrás, la Justicia de Neuquén ordenó medidas urgentes de protección para una niña de 11 años internada por hostigamiento escolar.

Aunque existen demandas civiles por violencia escolar, especialistas señalan que son poco frecuentes los fallos que responsabilizan de manera tan directa al Estado por no haber actuado ante situaciones de hostigamiento sostenido. La sentencia de Mercedes enfatiza cómo informes internos, como el de una preceptora que describió golpes y violencia como “juegos instalados”, muestran la naturalización de estas situaciones, interpretadas como “cosas de chicos”.

“Lo que veo en muchos chicos es que cualquier cosa vale con tal de pertenecer. Reírse del otro, excluirlo, dañarlo. Muchos adultos terminan resignándose al ‘ahora es así’”, advierte María Zysman, fundadora de Libres de Bullying.

La Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires negó negligencia, argumentando “hechos aislados” y una “patología de base” en J. Sin embargo, la Justicia desestimó estos argumentos, concluyendo que el daño no provino de un único episodio, sino de la acumulación diaria de violencia que deterioró la salud mental del adolescente mientras la escuela funcionaba con aparente normalidad.

Expertos en salud mental infantojuvenil y convivencia escolar, como Silvia Ongini del Hospital de Clínicas, advierten sobre la creciente aparición de episodios graves de bullying a edades cada vez más tempranas. Un informe de UNICEF de 2024 reveló que el 43% de niños, niñas y preadolescentes argentinos identifican la discriminación, el bullying y el ciberbullying como el principal factor que afecta su salud mental.

Compartir: