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Boca empató con Cruzeiro y complica su pase en la Copa Libertadores

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Boca Juniors empató 1 a 1 con Cruzeiro en una noche de alta tensión en La Bombonera, un resultado que deja al equipo de Claudio Ubeda al borde de la eliminación en la fase de grupos de la Copa Libertadores. A pesar de contar con el apoyo incondicional de su hinchada y de generar varias situaciones de gol, el Xeneize no pudo cerrar el partido y sufrió un empate que lo obliga a mirar de reojo lo que suceda en otros encuentros de su grupo.

El encuentro estuvo marcado por la polémica, especialmente en los minutos finales, con decisiones del VAR que generaron fuerte reclamo por parte del conjunto local. El arquero de Cruzeiro, Otávio, también se erigió como figura, frustrando en varias ocasiones las embestidas de Boca.

Un inicio prometedor y la ventaja Xeneize

Desde el pitazo inicial, Boca mostró la urgencia de ganar. Consciente de que una derrota podía significar su primera eliminación en fase de grupos de Libertadores desde 1994, el equipo salió a imponer condiciones. Con un esquema de doble nueve y los laterales lanzados al ataque, el Xeneize buscó rápidamente abrir el marcador.

El dominio de Boca se tradujo en oportunidades claras, con Miguel Merentiel, Lautaro Blanco y Milton Giménez probando al arco. Sin embargo, se encontraron con un inspirado Otávio, quien realizó atajadas clave. Finalmente, la ventaja llegó a través de una fórmula conocida: la pelota parada. Leandro Paredes ejecutó un centro cerrado que Merentiel empujó sobre la línea para el 1-0.

A pesar de la ventaja, Boca bajó la intensidad tras el gol, permitiendo que Cruzeiro, un equipo con buen pie y capacidad para romper la presión, comenzara a acomodarse en el campo de juego. El entretiempo encontró al Xeneize con la sensación de haber merecido una diferencia mayor por lo mostrado en los primeros minutos.

El empate de Cruzeiro y la polémica final

En el segundo tiempo, Cruzeiro salió con otra actitud y, en una ráfaga, demostró su peligrosidad. El empate llegó tras una jugada bien elaborada por el equipo brasileño: Kaiki Bruno llegó al fondo y lanzó un pase rasante que encontró a Fágner, quien definió al primer palo. El remate, potente, se metió entre el arquero Leandro Brey y el poste, a pesar de que este último llegó a rozar el balón.

La expulsión de Gerson en Cruzeiro, por una entrada a destiempo contra Paredes, pareció reanimar a Boca. La entrada de Exequiel Zeballos por Tomás Belmonte inclinó aún más la cancha a favor del local, que volvió a chocar contra Otávio y sus propias imprecisiones en la definición. El nerviosismo y la frustración se apoderaron del ambiente en La Bombonera.

Sobre el final, y luego de una tapada decisiva de Brey contra Néiser Villarreal, dos jugadas alimentaron aun más la bronca: el gol anulado a Merentiel por una presunta mano de Milton Delgado que nunca terminó de quedar del todo clara y un posible penal por mano que todo Boca reclamó en la última acción; el árbitro no la revisó y marcó el final del partido.

La noche de Copa dejó a Boca en una situación delicada. Ahora, el Xeneize deberá esperar el resultado del partido entre Universidad Católica y Barcelona (Ecuador). Si los chilenos ganan, Boca estará obligado a vencerlos el próximo jueves 28 como local para avanzar a los octavos de final sin depender de otros resultados.

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