PAMI: Deudas con prestadores persisten pese a órdenes de pago y crece la tensión
El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) enfrenta una creciente tensión con sus prestadores debido a deudas impagas. Aunque la obra social afirmó este martes haber emitido las órdenes de pago, la realidad en el sector es que muchos solo recibieron una parte de lo adeudado, lo que mantiene viva la conflictividad y pone en riesgo la atención a sus afiliados.
La situación escaló luego de que la Asociación de Profesionales de Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA) planteara la suspensión por tiempo indeterminado de la atención. Los reclamos no se limitan a este sector, sino que se extienden a administraciones provinciales y municipales, evidenciando un problema sistémico que el Gobierno había prometido solucionar en mayo.
Un recorte de más del 40% y desfinanciamiento estructural
La magnitud del problema se refleja en los datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación, que muestran una contracción real interanual del gasto público del PAMI del 41,3% en el primer trimestre. Este recorte se suma a un desfinanciamiento estructural que, según expertos, complica aún más el panorama.
El economista Jorge Colina, de Idesa, explicó que, si bien el PAMI cuenta con recursos significativamente mayores por afiliado en comparación con otras obras sociales –aproximadamente $160.000 mensuales este año–, el gasto es proporcionalmente mayor debido a las características de los adultos mayores. El PAMI, que hoy representa el 1% del PBI, tiene una distribución de gasto donde el 40% se destina a prestadores, el 38% a medicamentos y un 5% a insumos médicos, entre otros ítems.
“Hay un desfinanciamiento estructural, lo que sumado a las fallas de gestión genera un combo muy complicado. El problema se irá profundizando por el envejecimiento poblacional. Para tener una idea, estimamos que por esa misma razón en 20 años el pago de jubilaciones equivaldrá a 1% del Producto. Es decir, serán un PAMI”
Colina subraya que el sistema argentino es «perverso» porque los jubilados son derivados al PAMI a los 65 años, a diferencia de otros países donde permanecen en obras sociales que ya tienen proyectado actuarialmente el mayor gasto de la vejez.
El impacto de la eliminación del Impuesto PAIS
Un factor crucial que agrava la situación financiera del PAMI es la desaparición del 28% de la recaudación del Impuesto PAIS, que históricamente se destinaba a la obra social. La finalización de la vigencia de este impuesto, prevista para el 23 de diciembre de 2024, golpeó directamente el financiamiento del instituto, obligando al Tesoro Nacional a girar esos fondos para cubrir el déficit.
La combinación de recortes presupuestarios, deudas con prestadores, un modelo de gestión cuestionado y la pérdida de una fuente de financiamiento clave configura un escenario complejo para el PAMI, con implicancias directas en la calidad y continuidad de la atención médica para millones de jubilados en todo el país.

