Martín Fierro 2026: entre el brillo de Telefe y el debate sobre su relevancia
La ceremonia de los premios Martín Fierro 2026, organizada por la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA) y emitida por Telefe, volvió a ser una noche de fiesta, aunque no exenta de controversias. Santiago del Moro, conductor de la gala, dio la bienvenida con un provocador saludo: “Bienvenidos a los Martín Fierro, el que todos quieren y todos critican”, una frase que encapsuló el sentir generalizado sobre la actualidad de estas estatuillas.
Históricamente, los Martín Fierro representaron el pináculo del reconocimiento para las industrias televisiva y radial argentinas. Sin embargo, en los últimos años, su encanto ha comenzado a desdibujarse. Esta erosión se atribuye tanto a la crisis global de contenidos que afecta a la televisión, como a una estrategia de APTRA que, en su afán por mantenerse a flote, ha estirado la marca hasta desvirtuarla.
La proliferación de ceremonias –con premios a la moda, al streaming, al teatro, a las series, la danza y hasta a la producción latina– ha generado confusión entre el público. Lo que antes era un bien escaso y un artículo de lujo, se ha convertido en una cita recurrente, haciendo que muchos se pregunten cuál de los tantos Martín Fierro se entregó en cada ocasión. El de la moda, por ejemplo, se repartió hace menos de un mes, evidenciando la frecuencia de estas entregas.
La TV abierta y la ficción en declive
El desconcierto también se alimenta de la programación actual de la TV abierta, que atraviesa una de sus etapas más pobres en términos artísticos y creativos. La gala, que solía dedicar sus mejores pasajes a reconocer la ficción local, ahora lucha por armar ternas con ciclos de paso fugaz e impacto mínimo. En su lugar, categorías como las de panelistas, jurados y reality shows –el monoproducto que domina la agenda televisiva– han ganado un espacio desmedido, reflejando la escasez de nuevas producciones.
La caída de las cifras de audiencia y la atomización del público, un fenómeno global de la televisión abierta, minaron inexorablemente la influencia de un premio que depende del interés de una comunidad de espectadores para mantener su relevancia.
Dominio de Telefe y ausencias notables
Tras un breve discurso de apertura de Luis Ventura, presidente de APTRA, el reparto de estatuillas comenzó con el premio al programa cultural/educativo para Tierras, de Telefe. El canal anfitrión mantuvo una racha favorable, con Analía Franchín como mejor panelista y La peña de Morfi como mejor programa musical. Lizy Tagliani, una de sus conductoras, aprovechó el triunfo para responder a las acusaciones de Viviana Canosa del año pasado.
La buena senda de Telefe continuó con el Martín Fierro para Por el mundo, de Marley. Esta catarata de premios llegó en un momento de cambios significativos para la emisora, con el debut de su nuevo dueño, Gustavo Scaglione, en los Martín Fierro, y tras la reciente salida de Darío Turovelzky de la conducción del canal. Al final de la noche, Telefe se consagró como el canal con más estatuillas, un resultado que no sorprendió a nadie.
La seguidilla de Telefe fue interrumpida por el triunfo de Otro día perdido, el ciclo nocturno de Eltrece conducido por Mario Pergolini, en la categoría Big Show. Pergolini, fiel a su costumbre, no asistió a la celebración, al igual que otras figuras de la TV como Susana Giménez, Marcelo Tinelli y Juana Viale. Quien sí estuvo presente fue Mirtha Legrand, una de las más férreas defensoras de la televisión argentina, que aseguró: “El año que viene voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo”, al recibir la estatuilla a la mejor labor periodística femenina.
Reconocimientos y el Oro para Guido Kaczka
El minimizado espacio para la ficción se hizo evidente. Recién en la segunda hora de la emisión se entregó la estatuilla al mejor intérprete masculino, que recayó en Luciano Cáceres por su trabajo en la serie Tafí Viejo: verdor sin tiempo, de Elnueve, que también obtuvo los premios a mejor director (Eduardo Pinto) y mejor ficción. Cáceres fue uno de los pocos en aludir a la coyuntura política y social actual, agradeciendo a sus maestros. Más tarde, Gimena Accardi ganó como mejor actriz por su papel en la miniserie La voz ausente, producida por Disney+ y emitida por Eltrece.
En el ámbito de los noticieros, Telenueve al mediodía (Elnueve) fue el ganador en su versión diurna, mientras que Telefe Noticias se llevó la estatuilla al mejor informativo en horario central. El premio a la labor periodística masculina fue para Rolando Graña por su trabajo en América noticias y GPS–América. En el rubro de mejor periodístico, Opinión pública (Elnueve), con la conducción de Romina Manguel, resultó ganador.
Los pocos chispazos de interés entre los presentes en la fiesta aparecieron con el triunfo de MasterChef (Telefe) como mejor reality y, sobre todo, durante el merecido homenaje a Enrique Macaya Márquez, “leyenda viva” del periodismo deportivo. La emoción de ese pasaje, como la del segmento dedicado a los artistas que ya no están, evocó otras y mejores épocas de la TV y de los premios que la celebran.
Entre los premios más esperados de la noche, el de mejor programa de entretenimientos fue para Buenas noches familia (Eltrece), con Guido Kaczka, quien luego se llevó la estatuilla a mejor conductor. Kaczka coronó la noche al ser reconocido con el premio más codiciado: el Martín Fierro de Oro.

