DeportesSociedad

Juicio Maradona: Jana declara y Luque y Díaz amplían indagatorias tras escándalo

Compartir:

El juicio que busca determinar responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona retoma su curso con la expectativa puesta en la declaración testimonial de Jana Maradona, una de las hijas del astro. Además, se esperan las ampliaciones de las indagatorias del neurocirujano Leopoldo Luque y el psicólogo Carlos Díaz, dos de los ocho acusados en la causa.

La reanudación llega tras una audiencia previa que culminó en un escándalo, con gritos e insultos en la sala, lo que obligó a un cuarto intermedio. Este proceso judicial busca esclarecer si hubo negligencia o mala praxis en la atención médica que recibió Maradona antes de su fallecimiento el 25 de noviembre de 2020.

El emotivo testimonio de Jana Maradona

Jana Maradona, de 30 años, ya había declarado en el primer juicio, que fue declarado nulo. Su testimonio estuvo marcado por la emoción, quebrándose y llorando al recordar el momento en que se enteró de la muerte de su padre. Rememoró que, el 25 de noviembre de 2020, ella y su hermana Gianinna tenían planeado almorzar con Diego en la casa del barrio cerrado San Andrés, en Tigre, donde Maradona residía desde hacía dos semanas tras su operación.

Un mensaje del padre de una amiga, con un lacónico “Lo siento mucho”, le anticipó el trágico final. Ella inicialmente lo ignoró, creyendo que “la tele miente con esas cosas”. Sin embargo, su primo Jonathan Espósito le avisó por chat que su padre había “entrado en paro”. Minutos después, mientras estaba en la esquina del barrio San Andrés, escuchó por la radio la confirmación del fallecimiento. “Cuando llegué, Monona [la cocinera] me abrazó. Entré [en la habitación], estaba mi papá en la cama y había fallecido”, recordó, rompiendo en llanto.

Parte de su declaración se centró en cómo se decidió trasladar a Maradona a la casa alquilada en Tigre después de su operación por un hematoma subdural, realizada en la Clínica Olivos el 4 de noviembre de 2020. Jana definió a Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov como “el equipo médico de cabecera”, al que luego se sumó el psicólogo Díaz.

Jana detalló que, tras la operación, las autoridades de la Clínica Olivos ofrecieron dos opciones: una internación en una clínica de rehabilitación con monitoreo 24/7, o una internación domiciliaria con medicación, enfermeros y aparatología. “Cuando el director médico de la Clínica Olivos, Pablo Dimitroff, empezó a sugerir que la mejor opción era llevarlo a una clínica de rehabilitación, Luque nos pidió una reunión [a la familia] donde nos dijo que era una locura llevarlo a una clínica; decía que teníamos una sola bala y que mi papá no iba a querer y también decía que desde Swiss Medical querían promocionarse con la clínica de rehabilitación”, afirmó.

“Estaba indignado con la primera propuesta. Nosotros nos desviamos hacia la internación domiciliaria porque el médico de cabecera lo sugería”, dijo la joven.

Ante una pregunta de Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro, Jana no dudó en afirmar que la sugerencia de Luque fue determinante para la decisión de la internación domiciliaria. Para ella, una internación domiciliaria implicaba “Médicos a disposición, aparatología a disposición, todo lo que requería una internación”, pero sostuvo que no vio tal equipamiento, solo el “cosito” del oxígeno.

Respecto a la casa en Tigre, Jana indicó que fue encontrada por Vanesa Morla, a quien definió como “la secretaria” de su padre y hermana del abogado Matías Morla. El contrato de alquiler lo firmó ella misma por pedido de Vanesa Morla, quien argumentó que, si firmaba otra persona, las “internas familiares” podrían impedir el ingreso de alguien en particular. “Firmalo vos porque sos quien puede autorizar a todos”, recordó Jana que le dijo Morla.

La hija de Maradona también mencionó que su padre “amaba a Luque, lo quería y se alegraba al verlo”, y que el neurocirujano se sentía cómodo con esa situación. Recordó un episodio del 18 de noviembre de 2020, una semana antes del fallecimiento, cuando el médico Pedro Di Spagna (otro acusado) y un nutricionista se presentaron en la casa, pero Maradona no los quiso recibir y, según Luque les contó a Jana y Gianinna, le habría pegado una trompada al neurocirujano.

Finalmente, Jana se refirió al “equipo de trabajo” de su padre, nombrando a los hermanos Morla y a Maximiliano Pomargo, y sentenció: “El que dirigía todo el equipo de trabajo era Morla”, a quien también identificó como el apoderado de su padre y encargado de los pagos.

Audiencia previa: gritos y tensión

La audiencia anterior, como se mencionó, culminó en un escándalo. Después de la declaración testimonial de Mario Schiter, un médico especialista en terapia intensiva que atendió a Maradona en 2000 y fue veedor de la autopsia, Luque pidió ampliar su indagatoria para refutar afirmaciones del testigo sobre la necropsia.

Al comenzar su declaración, Luque reprodujo parte de la filmación de la autopsia. La presencia de Gianinna Maradona en la sala de audiencias generó una reacción violenta. Hubo gritos, pidiéndole a Luque que detuviera la reproducción. “¡Hijo de puta!”, le gritó la hija del Diez, dirigiéndose hacia la parte trasera de la sala, cerca de la puerta de salida. Su abogado, Fernando Burlando, se levantó y fue tras ella.

“Pido perdón, no fue mi intención”, alcanzó a decir Luque. Burlando, al tomar la palabra, explicó que Gianinna estaba en crisis y calificó la situación como “muy violenta”. Ante la escalada de tensión y una discusión a los gritos entre el fiscal Ferrari y Francisco Oneto, uno de los abogados de Luque, el presidente del tribunal, juez Alberto Gaig, decidió hacer un cuarto intermedio hasta hoy, buscando restablecer el orden en el proceso judicial.

Compartir: