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Escándalo en Salta: forcejeos por ADN reavivan caso de turistas francesas

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Un dramático episodio en Salta vuelve a poner en el centro de la escena el complejo y controvertido caso del doble crimen de las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni, ocurrido en 2011. Beatriz Elizabeth Yapura, esposa de Santos Clemente Vera –quien pasó 11 años preso por el caso antes de que la Corte Suprema anulara su condena–, fue protagonista de un tenso momento el viernes pasado al ser sometida a una extracción compulsiva de ADN.

Yapura se negó a la medida judicial, lo que derivó en forcejeos con personal policial y su traslado por la fuerza al Servicio de Biología Molecular Forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) de Salta. Para el Ministerio Público Fiscal, se trató de un acto de «rebeldía ilegítima»; para Innocence Project Argentina, la organización que defiende a Vera y ahora a su esposa, fue «violencia institucional» contra una mujer con una enfermedad grave, buscando reincriminar indirectamente a su marido.

La situación, que incluyó a Yapura gritando «¡Quiero que busquen a los verdaderos responsables!» mientras era arrastrada, fue calificada por los fiscales como un intento de obstruir el proceso. La defensa, por su parte, denuncia la brutalidad de un procedimiento contra una persona no imputada y en delicado estado de salud debido a un cáncer grave.

Un procedimiento cuestionado y un micrófono polémico

El informe oficial de la Unidad Fiscal detalla que Yapura se arrojó al suelo y se negó sistemáticamente a ingresar a la sala de extracción, obligando al personal policial femenino a usar la fuerza física. Una vez dentro, habría intentado morder a los agentes del CIF, mientras sus abogados filmaban la escena.

Un detalle que sorprendió a los fiscales fue el hallazgo de un micrófono inalámbrico entre las prendas de la mujer, interpretado por la fiscalía como un intento de «instalar falsedades en los medios», especialmente ante la presencia de documentalistas franceses que siguen el caso. Sin embargo, Manuel Garrido, presidente de Innocence Project Argentina, desmintió esta versión, explicando que Yapura estaba siendo entrevistada por los documentalistas al momento de la intervención policial. «La mujer tenía puesto el micrófono que te ponen para una entrevista y se lo secuestraron como si fuera una espía… es una prepotencia absoluta», denunció Garrido.

Desde Innocence Project Argentina, Garrido enfatizó que «lo ocurrido duele e indigna. No es justicia. Es violencia institucional contra la familia de una persona condenada por error». Subrayó que el Código Procesal Penal permite el uso de la fuerza para obtener muestras de imputados, pero no para terceros ajenos a la investigación. La defensa argumenta una «desconfianza lógica» de Yapura hacia el sistema judicial salteño, temiendo una manipulación de su perfil genético.

La búsqueda de ADN y el fantasma de la prescripción

La urgencia de la Justicia salteña por obtener el ADN de Yapura y de otras ocho mujeres –incluyendo exparejas de otros sospechosos, médicas que realizaron autopsias y operadoras de laboratorio– radica en la detección de perfiles genéticos femeninos por laboratorios franceses sobre los restos de Cassandre Bouvier. El objetivo es determinar si esos rastros pertenecen a alguien que manipuló las muestras o si hubo un «arrastre» por contacto personal con los sospechosos.

Los fiscales aclararon que una coincidencia no implicaría culpabilidad para estas mujeres, lo que llevó a la defensa a cuestionar la necesidad de un procedimiento tan violento si la muestra no sería incriminatoria. La cercanía de la prescripción del caso, que se cumpliría en menos de dos meses (julio de 2011 a julio de 2026), añade presión a la investigación.

El caso de las turistas francesas ha estado plagado de sospechas de irregularidades y un posible encubrimiento. En 2014, Gustavo Lasi fue condenado a 30 años de prisión, mientras Santos Clemente Vera y Daniel Vilte fueron absueltos. Sin embargo, en 2016, el Tribunal de Impugnación de Salta revocó la absolución de Vera y lo condenó a prisión perpetua, a pesar de la ausencia de pruebas directas que lo ubicaran en la escena del crimen. Jean-Michel Bouvier, padre de Cassandre, siempre defendió la inocencia de Vera, denunciando inconsistencias en la investigación.

Acusaciones cruzadas y un caso sin fin

La sombra de un eventual encubrimiento a «hijos del poder» o sectores de las altas esferas de la política nunca se disipó en Salta, una teoría que se utiliza para explicar la resistencia judicial a abrir un nuevo juicio transparente. Jean-Michel Bouvier, desde Francia, insiste en que existen tres perfiles de ADN masculinos no identificados en la causa y que el estado de los cuerpos sugería que las jóvenes pudieron haber estado privadas de su libertad antes de ser asesinadas.

En un nuevo giro, la defensa de Yapura aseguró que ella está dispuesta a entregar su ADN de forma voluntaria, pero con la condición de permitir la participación de un perito de parte para garantizar la no manipulación de la muestra. Según trascendió, esta entrega voluntaria podría concretarse este miércoles.

Este capítulo, con gritos y forcejeos, es solo el último de una tragedia que se extiende por casi 15 años y que, a punto de prescribir, sigue sin encontrar una justicia que satisfaga a todas las partes.

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