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El Servicio Penitenciario admite que no puede proteger a Claudio Uberti

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El Servicio Penitenciario Federal (SPF) comunicó a la Justicia que no está en condiciones de asegurar la integridad física de Claudio Uberti, exfuncionario kirchnerista que se convirtió en “arrepentido” en la mega causa de los Cuadernos de las Coimas. Uberti denunció haber recibido amenazas de muerte, tanto él como su familia, con el objetivo de que no amplíe su declaración en el juicio oral donde está acusada la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

A través de la nota oficial NO-2026-3151791-APN-CPF1DCALYT-SPF, el SPF admitió que sus instalaciones carecen de sectores específicos para alojar a internos incorporados al Protocolo de Resguardo de Personas en Situación Especial de Vulnerabilidad. Esta situación surge tras las intimidaciones denunciadas por Uberti y su entorno, que buscan impedir que el exfuncionario aporte más detalles en el debate oral.

Desde hace tres meses, Uberti, de 68 años, se encuentra aislado en el hospital de la cárcel de Ezeiza. Su defensa sostiene que solo sale de su recinto dos veces al día para comunicarse telefónicamente con su esposa y su abogado, y que el resto del tiempo tiene acceso únicamente a una radio portátil. No recibe visitas presenciales ni accede al patio común, un régimen de aislamiento que, según sus representantes legales, limita el ejercicio de sus derechos como detenido, como la posibilidad de asistir a cursos para reducir su pena.

Uberti, quien fuera titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi) y “embajador paralelo” ante Venezuela durante el kirchnerismo, fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión efectiva por su rol en el caso “Antonini Wilson”. Posteriormente, se acogió al régimen de “imputado colaborador” en la causa “Cuadernos”, donde se espera que revele detalles sobre pagos ilegales en efectivo de empresarios de la obra pública a funcionarios kirchneristas y el posible rol de la expresidenta.

La admisión del Estado y el pedido de domiciliaria

Ante este escenario, el abogado defensor de Uberti, Guillermo Armani, solicitó la prisión domiciliaria para su asistido. Sin embargo, el titular de la Unidad Fiscal de Ejecución Penal, Nicolás Czizik, se opuso a este planteo. La decisión final recaerá ahora en la jueza Sabrina Namer.

En su escrito, Armani argumentó que “la situación del Sr. Uberti no puede analizarse como la de un detenido común ajeno a las particulares características institucionales del proceso en el cual intervino como imputado colaborador”. Además, recordó que el Cuerpo Médico Forense ya había alertado que su condición “importa per se una situación de extrema complejidad psicológica y de exposición diferencial frente al resto de la población penitenciaria”.

La nota del SPF revela una falencia estructural del sistema penitenciario federal: la falta de instalaciones adecuadas para resguardar a internos de alta exposición política y judicial. Esta admisión coloca a la jueza Namer ante un complejo dilema: si el Estado no puede garantizar la integridad física de un testigo clave, ¿en qué condiciones debe cumplir su condena?

Las amenazas de muerte contra Uberti fueron tomadas en serio por el propio SPF, que implementó un régimen de custodia especial. Según la defensa, los mensajes intimidatorios están acreditados por agentes penitenciarios y buscan evitar que el exfuncionario amplíe su testimonio en el juicio oral por la causa Cuadernos.

El rol de Uberti como “arrepentido”

Durante el debate oral, Uberti intervino una única vez para responder a las defensas de los acusados que intentaron descalificar a los imputados colaboradores.

“Soy arrepentido, no un buchón”

, sentenció en una de las audiencias.

El exfuncionario fue el “imputado colaborador” que más veces declaró y presentó escritos durante la instrucción ante el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadio. Su defensa ya anticipó que, en el debate público, no se apartará de lo que ya consta en el expediente. La incógnita ahora radica en si, en caso de que la Justicia dilate o rechace la prisión domiciliaria, Uberti optará por ampliar sus dichos o se limitará a ratificar lo ya declarado.

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