EconomíaSociedad

El albañil de TikTok: “Es un oficio bien pagado, pero la mayoría prefiere la oficina”

Compartir:

En un contexto donde la búsqueda de empleos de oficina y la comodidad parecen ser la norma entre los jóvenes, el testimonio de Santiago Carpintero, un albañil de 28 años conocido en redes como El albañil de TikTok, resuena con fuerza. Carpintero, quien heredó el oficio de su padre y lleva “toda la vida en la obra”, destaca la rentabilidad y la satisfacción personal de la construcción, a la vez que alerta sobre una posible crisis de mano de obra futura.

Desde hace cinco años, Carpintero ejerce la albañilería de forma profesional. Pese a haber estudiado telecomunicaciones, su verdadera vocación lo llevó de vuelta a las herramientas y el cemento. Su incursión en TikTok, donde comparte videos de su trabajo y consejos para reformas hogareñas, surgió por casualidad y rápidamente lo convirtió en un referente, acumulando miles de visitas y seguidores.

El atractivo de la oficina versus la realidad del oficio

El albañil de TikTok no duda en señalar por qué cree que los jóvenes evitan su profesión. “Ahora todo el mundo quiere estudiar y tener un trabajo cómodo. No quieren ensuciarse las manos. Aunque se paga bien, prefieren estar en una oficina con aire acondicionado”, afirma. Esta tendencia, según su visión, generará un déficit crítico de personal calificado en el futuro. “El día de mañana va a hacer mucha falta mano de obra, y no la vamos a tener. No sé quién va a seguir construyendo las casas: no se van a levantar con robots ni con inteligencia artificial. Siempre hará falta gente que las construya con sus propias manos”, sostiene.

Carpintero enfatiza que la albañilería es un trabajo “para toda la vida” y bien remunerado. Un peón puede ganar entre 1.500 y 1.600 euros al mes, mientras que un oficial asciende a los 1.800 o 2.000 euros. Más allá del aspecto económico, subraya la satisfacción de ver una obra terminada “desde cero” y entregar las llaves al cliente, sabiendo que fue realizada con sus propias manos. Los desafíos, como el calor extremo en verano o el frío en invierno, son parte inherente del trabajo al aire libre.

Los desafíos de ser autónomo y el valor del esfuerzo

La vida de autónomo, sin embargo, presenta sus propias complejidades. Carpintero describe una realidad donde “vivimos para trabajar y para pagar”, sintiéndose “ahogados” por la falta de apoyo y las “trabas” burocráticas. Reclama más facilidades y respaldo, no solo monetario, para los profesionales independientes del sector de la construcción, la fontanería, la electricidad y la carpintería. “No tenemos respaldo por ningún lado, solo trabas”, lamenta.

A pesar de estas dificultades, el albañil valora profundamente lo que su oficio le ha enseñado: el esfuerzo. Contrasta la actitud de algunos jóvenes que, con trabajos cómodos, “llega el fin de semana y acaban pidiendo dinero a sus padres porque se lo han gastado en apuestas deportivas”. Su mensaje es claro: “Este trabajo me ha enseñado que el dinero cuesta mucho ganarlo y que, si quieres algo, tienes que conseguirlo con tu propio sudor. Nadie va a venir a la puerta de tu casa a regalarte nada”.

Derribando mitos y la importancia del respeto

Uno de los mitos que Carpintero busca desterrar es la idea de que los albañiles no ganan bien. “Mucha gente piensa que no ganamos mucho hasta que les pasás el presupuesto”, revela. También critica la falta de valoración que a veces recibe el oficio. “Todavía se ve la albañilería como un oficio antiguo, casi de otra época, como si perteneciera al pasado”, señala. Aunque reconoce que hay clientes “estupendos” que los tratan con respeto, ofrece un refresco y los hacen sentir valorados, también existen aquellos que “no te dan ni un vaso de agua, ni siquiera te dicen dónde está el baño”. Estos gestos, aunque pequeños, marcan una gran diferencia para quienes se deditan a un trabajo tan exigente físicamente.

La construcción ha evolucionado con el tiempo, con nuevos materiales que facilitan y agilizan las tareas. A pesar de esto, la esencia del trabajo manual y la experiencia siguen siendo irremplazables. Santiago Carpintero se ve “toda la vida” en la construcción y, aunque desea que sus hijos estudien, los apoyaría si eligieran seguir sus pasos en este oficio que, para él, es más que un trabajo: una pasión y una escuela de vida.

Compartir: