Sociedad

Dormir mal: un problema nacional con graves riesgos para la salud

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Casi el 40% de la población argentina duerme menos de lo necesario, una cifra alarmante que pone en jaque la salud pública. Así lo afirma el reconocido neurólogo Conrado Estol, quien subraya la vital importancia de un buen descanso y detalla las tres claves fundamentales para lograr un sueño reparador.

El especialista resalta que la problemática se agudiza con la edad. Después de los 65 años, el 15% de las personas experimenta dificultades para conciliar el sueño, el 20% tiene problemas para mantenerlo y un contundente 35% se despierta demasiado temprano, afectando significativamente su bienestar.

Estol propone una prueba sencilla para detectar el déficit crónico de sueño:

“Si alguien se duerme en menos de cinco minutos, no es un talento envidiable, sino una señal de déficit crónico de sueño. Normalmente son necesarios 10 a 15 minutos para quedar dormido”.

Esta observación desmitifica la idea de que dormirse rápidamente es un indicador de buen descanso, revelando en cambio una necesidad acumulada de sueño.

Los tres pilares para un sueño reparador

El neurólogo Conrado Estol enfatiza que un descanso efectivo va más allá de la cantidad de horas. Propone tres pilares esenciales para asegurar un sueño de calidad que impacte positivamente en la salud general.

1. Regularidad: la clave de la consistencia

La regularidad es el primer pilar y, según Estol, tan importante como la duración del sueño. Mantener horarios consistentes para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana, es crucial.

“Quienes mantienen horarios consistentemente de sueño –incluso fin de semana– reducen el riesgo de muerte por cualquier causa, incluso cáncer o enfermedades cardiovasculares”.

Esto sugiere que el cuerpo se beneficia enormemente de una rutina de sueño estable, mitigando riesgos de enfermedades graves.

El neurólogo también advierte sobre las consecuencias del llamado «jet lag social», la alteración horaria entre semana y fin de semana.

“Quienes tienen más dificultad para levantarse temprano los lunes es por el desarreglo horario que han hecho durante el fin de semana. Y ese cambio de horario de sueño entre días de semana y fin de semana aumenta el riesgo de depresión”.

Un estudio de biopsia muscular en jóvenes con pocas horas de sueño mostró un cambio significativo, con un aumento de todos los marcadores de inflamación y lesión celular, evidenciando el daño a nivel celular.

2. Calidad: la proporción del tiempo dormido

El tercer pilar es la calidad del sueño, que se mide por la proporción del tiempo que una persona pasa efectivamente dormida mientras está en la cama. Lo ideal es alcanzar un 85% o más de eficiencia. Estol es categórico al señalar las graves implicancias de no lograr un descanso adecuado:

“Las personas que no alcancen el número adecuado de horas durmiendo están expuestas a duplicar su riesgo de demencia”.

Esta afirmación subraya la conexión directa entre la calidad del sueño y la salud cognitiva a largo plazo, posicionando al descanso como un factor preventivo fundamental ante enfermedades neurodegenerativas.

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