Tensión política y reconfiguración: Macri presiona, el Senado desafía y la Corte en juego
La arena política argentina se agita con movimientos que anticipan el ciclo electoral de 2027. En este escenario de **volatilidad e inestabilidad**, diversos actores buscan posicionarse, evidenciando un escaso liderazgo político en el oficialismo y una oposición fragmentada pero activa.
Uno de los puntos de fricción recientes se dio en el Senado, donde la vicepresidenta **Victoria Villarruel** fue intimada por el senador peronista **José Mayans** para que fije fecha al informe del vocero presidencial, **Manuel Adorni**, ante la cámara. La respuesta de la ministra de Seguridad, **Patricia Bullrich**, asumiendo la gestión del pedido, y las posteriores declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, **Martín Menem**, sobre la conveniencia de mantener ciertas discusiones «puertas adentro», revelan las tensiones internas en el oficialismo respecto a la exposición de sus figuras.
Macri y el rearme del PRO: ¿socio o competidor?
En este contexto, la figura de **Mauricio Macri** cobra relevancia. Sus recientes movimientos, incluyendo una gira nacional de reuniones partidarias, buscan fortalecer al PRO. El objetivo es doble: por un lado, negociar un acuerdo más favorable con La Libertad Avanza para 2025 y 2027, que le permita al PRO retener representación y jurisdicciones clave como la Ciudad de Buenos Aires. Por otro, alzar una candidatura propia que pueda capitalizar un eventual desgaste del actual oficialismo en las encuestas.
La **»ley no escrita» del balotaje** es un factor central en esta estrategia. **Martín Menem** admitió en una entrevista que una eventual candidatura de Macri podría beneficiar al peronismo, al dividir el voto del centro-derecha. La lógica que manejan en el PRO es que, si **Javier Milei** no logra revertir la percepción económica negativa, el partido podría posicionarse como una alternativa moderada que aglutine los 41 puntos que supo obtener en sus mejores elecciones, buscando ser el segundo en una primera vuelta para luego ganar el balotaje.
En este marco, la visita de Macri a Mendoza para reunirse con dirigentes del Gran Cuyo, con el intendente de Luján de Cuyo, **Esteban Allasino**, como anfitrión, y una cena a solas con el gobernador **Alfredo Cornejo**, son señales claras de su actividad política. La publicación de un informe de la **Fundación Pensar** con datos de Poliarquía, que atribuyen a las políticas de Milei la responsabilidad del debilitamiento económico y muestran un alto porcentaje de argentinos que creen que el país va por el camino equivocado, funciona como un «cañonazo» de media distancia contra el Gobierno.
El Senado desafía al Gobierno y la reforma de la Corte
La **disciplina partidaria** parece ser cosa del pasado en el Congreso. La reciente votación en el Senado, donde se aprobó una moción para tratar el rechazo a la privatización de AySA, beneficiando a **Wado de Pedro**, y la aprobación del pliego de **Carlos Mahiques** para la Casación, demuestran la fragmentación y la necesidad del oficialismo de negociar voto a voto cada iniciativa.
En este contexto de negociaciones, emerge la discusión sobre la **reforma de la Suprema Corte**. Circulan proyectos para cubrir vacantes y ampliar el número de miembros, incluso a nueve, como sugirió el senador **Jorge Capitanich**. También se debate la duración del mandato del Procurador General, proponiendo un límite de cinco años en lugar del carácter vitalicio. Figuras como **Juan Mahiques** y el juez **Ariel Lijo** estarían interesados en el cargo, lo que podría impulsar la reforma.
Un nombre que resuena para la Corte es el de **Federico Pinedo**, propuesto por el ministro del Interior, **Guillermo Francos**. Pinedo, abogado de prestigio y con trayectoria política, cuenta con experiencia en entendimientos multipartidarios y un historial de diálogo incluso con **Cristina Fernández de Kirchner**, lo que podría facilitarle los apoyos necesarios en un Senado fragmentado.
La mesa de negociaciones del bloque de la UCR, coordinada por **Víctor Zimmermann**, donde Patricia Bullrich es visitante frecuente, se erige como un espacio clave para evaluar la viabilidad de los proyectos. Allí se acordó, por ejemplo, la caída del capítulo que liquidaba la Ley de Villas, una iniciativa que había concitado el apoyo de la Iglesia y el Estado durante varios gobiernos.

