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La Iglesia critica el operativo “Tormenta Negra” en villas porteñas

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El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, repudió este domingo el operativo “Tormenta Negra”, ejecutado el jueves pasado por el gobierno porteño en 15 villas y asentamientos. Con un despliegue de 1500 efectivos policiales, la acción derivó en 27 detenidos y generó un fuerte cuestionamiento por parte de la Iglesia, que denuncia estigmatización y hostigamiento.

Durante una misa brindada en la Villa 31 (actual Barrio Padre Mugica), García Cuerva sentenció:

“Tormenta negra se llama cuando el Estado se retira”

. El arzobispo amplió su crítica al vincular el término con problemáticas estructurales: “Para quienes hemos experimentado la vida en los barrios, y para los vecinos, tormenta negra se llama el narcotráfico, tormenta negra se llama la falta de trabajo, tormenta negra se llama cuando el Estado se retira, tormenta negra se llama cuando los pibes no tienen posibilidades. Eso es tormenta negra y hace décadas que la sufren nuestros barrios”.

En simultáneo, los curas villeros difundieron un mensaje contundente donde condenaron la “estigmatización” y el “hostigamiento” que, a su entender, generó el operativo. Consideraron que el desembargo policial fue una “sobreactuación exagerada” y un “show mediático” que no resuelve los problemas de fondo.

Críticas al “show mediático” y pedidos de integración

El operativo, del que participó el propio jefe de gobierno Jorge Macri, fue el centro de las críticas de los sacerdotes. Si bien reconocieron la necesidad de presencia estatal y lucha contra el narcotráfico, expresaron su disconformidad con las formas: “Repudiamos lo sucedido en esta y en todas las villas de la ciudad de Buenos Aires la noche del pasado jueves 14 de mayo en el llamado ‘operativo antinarco’. Sin negar que hubo alguna acción en ese sentido, vimos con tristeza que le sacaron la comida a quienes la venden en estos tiempos de tanta falta de trabajo, se llevaron motos, personas y ropa a la venta con una sobreactuación exagerada”.

Los curas villeros porteños fueron tajantes en su comunicado:

“Las villas no necesitan show mediático. Las villas no son la vecindad del Chavo. Los vecinos son protagonistas de sus vidas. Lo del jueves y el hostigamiento a tantos trabajadores de los barrios populares acrecienta la estigmatización ya existente en muchos sectores de la sociedad”

. Exigieron “más integración y menos discriminación, más empatía y menos desprecio a los más pobres”, y pidieron acciones concretas de combate al delito que no pasen por la criminalización de los habitantes.

En su mensaje, los sacerdotes que trabajan en villas y asentamientos de la Capital Federal hicieron hincapié en las carencias estructurales: “Nuestros barrios necesitan trabajo, alimentos, acceso a la salud, acompañamiento de los chicos, adolescentes y jóvenes, tan expuestos a los mercaderes de la droga. Necesitamos la integración de las villas al resto de la ciudad, con cloacas, vivienda digna, agua y buen tendido eléctrico y no desprecio a los pobres y a los inmigrantes. Lamentablemente, hoy estamos sintiendo olor a erradicación”.

Detalles del operativo y la respuesta oficial

El operativo “Tormenta Negra” se desarrolló el jueves, entre las 19 y las 22, en villas como la 31, la 1-11-14, la 21-24 y la Zavaleta, entre otras. Según informó el gobierno porteño, la acción derivó en la clausura de “25 comercios, en su mayoría de venta de celulares presuntamente robados, o salitas médicas ilegales”, el secuestro de “113 motos y 64 autos” y la identificación de siete “contraventores por ‘uso de arma impropia’ (cuchillos, facas, entre otras)”.

En su mensaje durante la Solemnidad de la Ascensión del Señor, el arzobispo de Buenos Aires pidió “que se de un nuevo amaneces, que en la tormenta negra surja la luz de un pueblo solidario comprometido, que, tomando los ideales del Padre Mugica, se comprometa con el hoy”.

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