Knopoff: El “rumbo” de Milei es más grande que él y la clave 2027 está en los “siperistas”
En un escenario político argentino marcado por una profunda “pulsión de cambio”, el consultor y socio fundador de Isonomía Consultores, Pablo Knopoff, afirmó que el “rumbo” que encarna el gobierno de Javier Milei es “más grande que Milei mismo”. Según Knopoff, la clave para las elecciones de 2027 reside en los “siperistas”: aquellos ciudadanos que aprueban la dirección general del país, pero mantienen objeciones sobre aspectos específicos de la gestión.
Knopoff sostiene que la victoria electoral de un mandatario no es un logro individual, sino el resultado de una circunstancia que lo excede. En el caso argentino, el “mantra” de la campaña de Milei en 2023 –“hay que hacer lo que nunca se hizo”– sigue gozando de “altísima aceptación”, a pesar de los “dolores” que genera el ajuste. Esta pulsión de cambio, lejos de menguar, se mantiene tan fuerte como al principio, aunque las dudas surjan en torno a los “peros” y no al rumbo en sí.
La reelección de Milei y la “pulsión de cambio”
El analista aborda la recurrente pregunta sobre la reelección de Milei en 2027, en un contexto regional donde los oficialismos suelen tener dificultades para renovar sus mandatos. Knopoff explica que este fenómeno se debe a una sociedad que “elige cambio todo el tiempo”, con una pulsión que los gobiernos, a menudo, no logran seguir a la misma velocidad.
“Cuando se gana una elección, se gana con algo que no es tuyo, con una circunstancia. En este sentido, en la Argentina, el rumbo es más grande que Milei y Milei puede representar todo ese rumbo”
Para Knopoff, Argentina es “millonaria en expectativas” y en el deseo de velocidad, lo que llevó a la sociedad a buscar un cambio más profundo en 2023. La capacidad de Milei para seguir siendo el “mejor motor” de este cambio, con las consecuencias que ello implica, determinará si logra mantener esa representación que lo trasciende.
Si bien los argentinos reconocen a Milei logros como la baja de la inflación, la batalla cultural y haber “ganado al kirchnerismo”, también exigen “crecimiento”. La dicotomía electoral que se planteó en 2023, entre “cambiar todo o no cambiar”, favoreció al oficialismo. Sin embargo, la pregunta clave para 2027 será si la elección girará en torno a “qué hacemos con Milei” (convirtiéndolo en pregunta), o si se tratará de mantener el rumbo frente a una alternativa. “En general, los oficialismos tienen problemas para reelegirse cuando se convierten en pregunta y no en respuesta”, subraya.
Los “siperistas”: el sujeto político decisivo
Knopoff introduce el concepto de los “siperistas” como el factor electoral crucial para el futuro del gobierno. Estos son los argentinos que “le dicen sí al rumbo, pero tienen objeciones” en áreas como jubilaciones, educación, salud o las formas de la gestión. La sociedad se divide en tres: los que apoyan el rumbo sin reparos, los que buscan detenerlo y los “siperistas”.
La incógnita principal es si estos “siperistas” encontrarán una “respuesta electoral propia” o si se inclinarán por la opción que más se asemeje al “sí a Milei”. En este juego de concesiones, la pregunta es si el Gobierno cederá para retenerlos o si ellos se adaptarán a la propuesta oficial. Un punto innegociable para este segmento es “no poner en riesgo el rumbo macroeconómico”, lo que genera un espacio para interpelar a fuerzas como el PRO, siempre y cuando no comprometan esa dirección.
El consultor también aborda la injerencia de la corrupción, citando el “caso Adorni” y otros, como un tema que “talla muy fuerte en la conversación pública” y figura en la lista de “peros” de los siperistas, especialmente en sectores afines al antiguo Juntos por el Cambio. No obstante, si la economía se robustece y la gente percibe mejoras en su bolsillo, los “siperistas” podrían “disolver sus peros y abrazar decididamente el rumbo”.
El “homo streamer” y el fin de la “fiesta de disfraces”
Knopoff destaca un cambio en el panorama mediático y electoral con la aparición del “homo streamer”, un ciudadano que “consume información cuando quiere y muchas veces no quiere nunca”. Este nuevo votante, más poderoso que el “homo videns”, evade la sobreinformación política porque “no cree mucho”, “no tiene nada que hacer con todo eso” y, principalmente, porque “le hace mal”.
Aun así, el “homo streamer” va a votar, aunque con menos información. Esto, según Knopoff, explica por qué las encuestas a menudo “se nos escapan cosas” y no logran mapear fielmente el sentir de la opinión pública. La decisión de este votante estará ligada a una “operación aritmética” entre dinero y emociones, enfocada en su “primer metro cuadrado”: su vida cotidiana, su bolsillo, sus expectativas personales.
En cuanto a la oferta política, Knopoff sentencia que “se acabó la fiesta de disfraces”. Es decir, ya no es creíble que el kirchnerismo más duro pueda “generar una conversación de interpelación sobre orden macroeconómico”. La ambigüedad ha perdido terreno frente a “liderazgos nítidos”, “hiper nítidos” y, finalmente, “brutales”, como el de Donald Trump o el propio Milei. Estos líderes, que “responden las acusaciones antes de que se las hagan”, han capitalizado el “valor verdad” en una sociedad cansada de sentirse engañada. El riesgo, sin embargo, es si esa “brutalidad” se traduce en un cambio real y percibido en la vida de las personas.

