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Fuego amigo y cerrazón: el escándalo Adorni sacude el poder libertario

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El escándalo que envuelve a Manuel Adorni, vocero presidencial, no solo persiste, sino que ha provocado un «salto cualitativo» en la estructura de poder de los hermanos Javier y Karina Milei. La tradicional concentración de decisiones entre ellos se ha acentuado, cerrando el círculo de consulta y generando disonancia dentro del propio gabinete.

Voces críticas dentro del equipo ministerial, entre las que resalta la de Patricia Bullrich, han comenzado a cuestionar el manejo del conflicto. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ha intensificado los mecanismos de resguardo para su hermano, buscando contener la divulgación del «mal talante» que, según fuentes cercanas, atraviesa el mandatario. La explosión de ira de Milei en una reciente reunión de Gabinete es un ejemplo del clima interno. Ambos hermanos comparten la convicción de que el poder, para ser efectivo, debe ser temido, dejando un mensaje claro al ecosistema libertario: «el que no se encuadra, sobra».

La dimensión judicial y el patrimonio de Adorni

El problema de Adorni va más allá de una declaración jurada demorada. El juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita impulsan una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. A pesar de cualquier eventual declaración patrimonial, la Justicia busca determinar el origen de los fondos de Adorni, cotejándolos con sus ingresos como funcionario público.

El fiscal lleva adelante una contabilidad que desnuda un pecado capital del jefe de Gabinete: el 90% de su patrimonio fue amasado desde que entró a la Casa Rosada. Exactamente lo opuesto a lo que manifestó en su primera defensa pública. Pollicita continúa descubriendo gastos ocultos del portavoz.

Esta situación ha generado animosidad en el equipo de ministros. «Nos pone a todos como sospechosos», se quejó un funcionario con rango de secretario. La resistencia del ministro de Economía, Luis Caputo, a acompañar a Adorni a un viaje a Mendoza, así como los rumores sobre pagos extraoficiales y el uso de fondos reservados, son indicios de un malestar creciente. Un grupo de diputados opositores, además, presentó denuncias por un supuesto esquema de triangulación financiera y el uso de activos digitales para eludir controles fiscales.

Paradójicamente, la oposición ha mantenido una postura cautelosa. La principal fuerza, el kirchnerismo, carece de credibilidad pública para denunciar corrupción. Otros sectores especulan con que la prolongación del conflicto generará un mayor desgaste libertario y agravará el mal humor social, impulsado principalmente por la delicada situación económica.

Impacto en la gestión y tensiones políticas

La combinación del escándalo Adorni y el encapsulamiento de los hermanos Milei ha provocado una virtual paralización de la gestión, con la excepción de las acciones de Luis Caputo para sostener el superávit fiscal. El Poder Ejecutivo no ha enviado la mayoría de los paquetes de reformas anunciados por Milei en la apertura de sesiones de marzo, a excepción de la anulación de las PASO y el proyecto de Ficha Limpia.

Esta última iniciativa, de hecho, ha acentuado la brecha entre Karina Milei y Patricia Bullrich. El Presidente insiste con el fin de las PASO, una medida que no cuenta con los votos necesarios en el Senado ni, al parecer, en Diputados. Bullrich ha intentado explicar la compleja situación parlamentaria a Karina, señalando que solo el proyecto de Ficha Limpia, introducido para atraer a la oposición, podría tener chances. La senadora, con una ventaja comparativa en esta coyuntura por su buena imagen en encuestas, suma enojo dentro de la «cápsula» de los hermanos.

Según Managment & FiT, Bullrich lidera la valoración con un 30,5% de imagen favorable, seguida por Milei (29,8%) y Karina (13,4%). Un estudio de ARESCO indica que del 39% de respaldo presidencial, un 14% corresponde a votantes del PRO que la senadora busca retener. En este contexto, Mauricio Macri emitió un comunicado en nombre del PRO defendiendo el rumbo, pero llamando «a no apoyar las cosas que están mal», en clara alusión al caso Adorni y al proyecto de eliminación de las PASO.

La relación entre Karina Milei y Patricia Bullrich es de «muchísima tensión», al igual que con Adorni y otros referentes como Martín y Eduardo “Lule” Menem. La autonomía política que ha ganado Bullrich despierta suspicacias sobre sus ambiciones electorales, incluso con la posibilidad de acompañar o reemplazar a Milei en futuras elecciones. Este panorama ha forzado a Luis Caputo a reinstalar en la narrativa libertaria la advertencia sobre el «riesgo kirchnerista», mientras maldice por el «estorbo Adorni».

Además, se suman otras fricciones, como la relación «empantanada» entre Karina Milei y Santiago Caputo, el «rey de las comunicaciones». La salida del interventor de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Alejandro Vilches, por supuestos sobreprecios y coimas, y la posterior designación de Sebastián Pareja, mano derecha de Karina, en la Comisión de Seguimiento de organismos de Inteligencia en Diputados, son interpretadas como una «intervención virtual» contra la órbita de Santiago Caputo, en una clara «devolución de gentilezas».

Este ciclo de problemas internos impacta sobre una economía con baja intensidad social y una macroeconomía cuya estabilización aún es precaria. La baja inflación de abril (2,6%) es un alivio, pero se sustenta en una contracción del gasto público que afecta salud y educación, visible en la crisis del PAMI y las protestas universitarias. Este escenario de cara al año electoral, con un «desierto» en la oposición, genera inquietud tanto a nivel nacional como internacional.

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