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Operación Oh là là: uno de los franceses confesó el contrabando de cocaína en encomiendas

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Ahmed Adda Belkocir, un ciudadano francés de 46 años, confesó su participación en la denominada “Operación Oh là là”, una investigación por contrabando de cocaína oculta en encomiendas destinadas a París. Ante el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, Adda Belkocir se negó a declarar de forma oral, pero presentó un escrito en el que asumió la responsabilidad por sus decisiones. Su compatriota, Isaac Ben Daoude, de 36 años, también fue procesado con prisión preventiva en la misma causa.

“Reconozco mi participación en los envíos de las encomiendas que son objeto de esta investigación y asumo plenamente la responsabilidad por las decisiones que tomé. No voy a negar aquello que resulta evidente”, afirmó Adda Belkocir en su presentación, que el juez consideró una confesión.

El magistrado Aguinsky fundamentó los procesamientos de ambos franceses, destacando que las pruebas reunidas demuestran “pleno conocimiento de la naturaleza ilícita de la sustancia transportada y con voluntad dirigida a lograr su exportación hacia el exterior”. Entre los elementos que sustentan esta afirmación, el juez mencionó la significativa cantidad de cocaína involucrada, los sofisticados mecanismos de ocultamiento y la utilización de remitentes y destinatarios ficticios.

La investigación y los envíos “contaminados”

La “Operación Oh là là” se inició el 24 de abril pasado, cuando efectivos de la Dirección General de Aduanas y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectaron un envío sospechoso en el sector courier de exportación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Dentro de una caja plástica, oculta en una encomienda declarada como “paquetes de azúcar”, se encontraron 11 ladrillos de cocaína, con un peso total de más de 11 kilos. La sustancia, valuada en más de 165.000 dólares, estaba acondicionada al vacío y marcada con el símbolo de un escorpión, una modalidad característica de organizaciones criminales.

Este hallazgo desencadenó una investigación internacional con la cooperación de Argentina y Francia, que incluyó una entrega vigilada para identificar a los responsables de la maniobra. El juez Aguinsky explicó que este procedimiento, amparado en la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, “permitió demostrar de forma palmaria la inserción de los imputados en una red de distribución transnacional activa”.

Días después del primer descubrimiento, se detectó un segundo envío sospechoso en Ezeiza, con más de 12 kilos de cocaína escondidos dentro de un compresor de aire. Los investigadores advirtieron similitudes entre ambos cargamentos, estableciendo conexiones entre los implicados.

Detención, extradición y el intento de desvincular a su compatriota

Tras despachar la primera encomienda, Belkocir y Ben Daoude viajaron a Uruguay. Fueron identificados gracias a las filmaciones de cámaras de seguridad que permitieron rastrear el taxi que los llevó al Aeroparque Metropolitano y, posteriormente, el departamento temporario que habían alquilado en Palermo. Finalmente, los dos sospechosos fueron detenidos en el aeropuerto internacional de Carrasco, en Montevideo, cuando intentaban regresar a Buenos Aires en un vuelo de Aerolíneas Argentinas. Su extradición se concretó el 23 de junio pasado.

A fines de mayo, por orden del juez Aguinsky, se allanó el departamento de Palermo, donde se secuestraron otros 12 kilos de cocaína.

En su escrito, Adda Belkocir intentó desvincular a su compatriota, afirmando: “Isaac no tuvo ninguna participación en los envíos. No tiene nada que ver con la causa, jamás organizó las encomiendas, nunca decidió su remisión, nunca preparó los paquetes, nunca ingresó a las sucursales de los correos para despacharlos, nunca realizó gestión alguna vinculada con esos envíos. Tampoco conocía el contenido de las encomiendas”. Según su relato, Ben Daoude solo lo acompañó un día a las inmediaciones de un correo, mientras él realizaba un trámite personal.

“No pretendo negar mi participación, todo lo contrario, ni minimizar la gravedad de los hechos. Soy plenamente consciente de las consecuencias de mis actos y, precisamente por ello, considero que también corresponde explicar cuál fue la verdadera participación de las demás personas mencionadas en esta investigación”, dijo Adda Belkocir en el citado escrito.

Sin embargo, para el juez Aguinsky, las pruebas son suficientes para sostener la participación de ambos. Además del procesamiento con prisión preventiva, el magistrado dispuso un embargo sobre los bienes de los dos ciudadanos franceses por casi 1482 millones de pesos.

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