El agro siembra trigo con márgenes ajustados y el Gobierno pide “corazón”
La siembra de trigo, el cultivo invernal más relevante de la temporada, arranca en Argentina con un escenario de márgenes de rentabilidad muy ajustados para los productores. Este panorama, marcado por el encarecimiento de insumos clave como los fertilizantes y la presión de las retenciones, genera inquietud en el sector, que ve mermadas las proyecciones para una nueva gran cosecha.
Desde hace semanas, referentes del agro expresan públicamente la oportunidad que representa el cereal, pero también la complejidad de las ecuaciones económicas. En este contexto, el Gobierno nacional, tras analizar una posible baja de las retenciones, decidió mantener la carga fiscal. Así lo manifestó el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, durante el encuentro nacional A Todo Trigo, donde, según la crónica, “contestó los fundamentos del bolsillo con el corazón”, una versión libertaria de la célebre frase de Juan Carlos Pugliese.
Retenciones en el foco del debate
Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores y anfitrión del evento, señaló que, si bien el campo toma nota de la baja parcial de los derechos de exportación y otras mejoras macroeconómicas, “el robo de las retenciones” –frase acuñada por el propio presidente Javier Milei– adquiere una vigencia álgida en el actual contexto.
Especialistas agronómicos y de mercados, en las conclusiones de A Todo Trigo, coincidieron en que “el trigo argentino enfrenta un escenario de enorme potencial, pero condicionado por la falta de previsibilidad”. En un panel que contó con la participación de Enrique Erize (Nóvitas), Gustavo López (Agritrend), Jorge González Montaner (consultor) y Daniel Miralles (FAUBA-Conicet), moderados por Raúl Dente (Acopiadores), se remarcó que el productor vuelve a tomar decisiones en medio de reglas inciertas. “No se puede esperar a la cosecha para saber cuáles serán las condiciones del negocio”, planteó Miralles, quien alertó sobre la dificultad de planificar inversiones cuando las señales son ambiguas o tardías.
Riesgos en la calidad y la falta de datos
El panel también puso el foco en la calidad del trigo argentino. Los participantes advirtieron que un escenario climático húmedo, sumado a una menor inversión en fertilización nitrogenada debido a los altos costos, podría derivar en problemas de proteína en la próxima campaña. “Hoy ya sabemos que hay mucha agua y fertilizantes caros. Ese escenario configura un riesgo de calidad”, señalaron los expertos.
González Montaner subrayó la necesidad de construir mercados más previsibles y generar incentivos concretos para producir trigo de calidad, tomando como ejemplo modelos exitosos en cebada cervecera o trigo candeal. “El productor necesita una zanahoria visible antes de sembrar”, resumió.
Por su parte, Enrique Erize aportó una mirada más optimista sobre el mercado internacional, destacando el interés de destinos como Vietnam, Bangladesh o Marruecos por el cereal argentino, y defendiendo que “el mercado encuentra lugar para diferentes calidades”.
Sin embargo, un punto crítico fue la advertencia de Daniel Miralles sobre el deterioro de herramientas estratégicas para la toma de decisiones agronómicas, especialmente la disponibilidad de datos climáticos. “Argentina tiene una estación climática cada 30.000 kilómetros cuadrados. Estados Unidos tiene una cada 670”, comparó, alertando que la reducción de información meteorológica impacta directamente en el desarrollo de herramientas técnicas y modelos predictivos esenciales para el agro.
Nuevos cultivos y el potencial sin explotar
El debate también exploró la posibilidad de nuevos cultivos de invierno, como la colza, impulsada por la creciente demanda global de biocombustibles. Los especialistas coincidieron en la necesidad de generar conocimiento técnico sólido para evitar errores del pasado. “Cuando un cultivo se quema por desconocimiento, el productor no lo quiere ver más”, advirtieron.
Entre diagnósticos técnicos, discusiones sobre mercados y críticas a la falta de previsibilidad, el panel de cierre de A Todo Trigo dejó una conclusión clara: el trigo argentino mantiene intacto su potencial productivo, pero el gran desafío sigue siendo construir condiciones que permitan transformar ese potencial en una estrategia sustentable y rentable para el productor.

