Maricel Álvarez explora su trayectoria en el Colón: “No se puede ir detrás del vellocino de oro”
Maricel Álvarez, actriz argentina de trayectoria singular y reconocida internacionalmente por su rol junto a Javier Bardem en la película Biutiful de Alejandro González Iñárritu, que fue nominada al Oscar en 2011, presenta este fin de semana en el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) su nueva propuesta: Yo y mi misterio (pequeña suite de mí misma). La obra, que Álvarez define como un “ensayo escénico” o “conferencia performática”, bucea en su vasto “archivo afectivo y artístico” a lo largo de cuatro únicas funciones.
La artista aborda en esta pieza la compleja cuestión de cómo se archivan las artes vivas y la experiencia efímera del teatro. “En términos de formato es difícil definir la pieza”, explica Álvarez. “Es una forma de activar mi archivo artístico, vengo desde hace muchos años pensando en torno a la cuestión de cómo se archivan las artes vivas. O si acaso es posible archivar una experiencia. En términos más poéticos, cómo se archiva lo inmanente, lo que está pensado para ser algo fugaz, efímero”.
Un recorrido por personajes icónicos y la maduración artística
La obra se articula a través de cuatro figuras icónicas de su carrera: Medea, Orlando, Hécuba y su versión de Dolor exquisito. Estos personajes provienen de obras estrenadas entre 2008 y 2022, que dialogan con textos de autores como Pascal Quignard y Emilio García Wehbi, Virginia Woolf, Eurípides y Sophie Calle. Cuatro muñecas, creadas por la artista visual Ayelén Coccoz, replican a la actriz y a cada personaje en el escenario, trazando un arco biográfico-artístico reflejado en la secuencia de las estaciones del año.
Álvarez concibió esta propuesta inicialmente para el Museo Moderno y la reestrena ahora en el CETC con ajustes significativos. “La pieza que presentemos en el CETC no se va a parecer a la del Museo Moderno, justamente porque este espacio es tan pregnante”, señala. Para esta versión, invitó al maestro Fernando Kabusacki a ejecutar en vivo la música que compuso para la pieza, sumando una capa de relevancia sonora al “templo que es el Teatro Colón, aunque sea en su sótano”.
La elección de estas cuatro piezas no es azarosa. “Con esas cuatro piezas icónicas se construye un arco temporal”, explica Álvarez. “No quería hacer nada ni muy actual ni muy lejano en el tiempo tampoco. Cuando digo icónicas, también digo cuatro materiales con una densidad y de alguna manera bisagras en mi recorrido artístico”. La actriz subraya que esta condensación de experiencia en una hora de espectáculo, encarnada en su propio cuerpo, representa una mirada hacia atrás que no busca la nostalgia, sino la potencia y la emancipación de los materiales desde el presente.
El proceso creativo con Ayelén Coccoz, mientras ella confeccionaba las muñecas, fue de constante diálogo. Álvarez relata cómo las decisiones sobre la postura de cada muñeca se volvían cruciales, como el puño cerrado de Orlando, que “piensa, piensa y piensa. Arde por dentro, pero piensa”. Este ir y venir entre la escritura del guion y la producción de las muñecas fue alimentando el material, que sigue reescribiéndose y madurando.
Más allá de Hollywood: la coherencia del camino propio
Al ser consultada sobre el impacto de Biutiful en su carrera, Álvarez es clara.
“Puras cosas buenas, nunca me voy a lamentar de Biutiful. Y hoy es el recuerdo de un proyecto entrañable, en el que me crucé con colegas inmensos, a quienes todavía quiero, respeto, la vida eventualmente nos vuelve a cruzar cada tanto. Pero no sé si me cambió tanto artísticamente. No vino a revolucionar mi vida en términos estéticos, mi proyecto poético-artístico está mucho más ligado a las artes vivas, a las artes escénicas. Aunque me encanta hacer cine. Pero no, Biutiful no cambió el rumbo de mi vida.”
La actriz confiesa que el salto a la dimensión de Hollywood implicaba un nivel de renuncia que en aquel momento no estaba dispuesta a asumir. “No se puede ir detrás del vellocino de oro y Hollywood era un poco eso”, afirma, destacando la importancia de la elección mutua en los proyectos que emprende. “Me tienen que llamar y yo elegir, tengo que querer estar ahí. Porque después lo que uno entrega en ese contexto es sagrado, son meses de tu vida dedicándote por completo a un proyecto, cosas que uno deja de lado por hacer”.
Proyectos actuales y el valor de la literatura
Tras las funciones en el CETC, la agenda de Maricel Álvarez continúa intensa. Viajará a la Fiesta Escénica de Quito para estrenar Las flores del Mal o la celebración de la violencia, escrita y dirigida por Sergio Blanco. En septiembre, volverá a Madrid con Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos de María Velasco, y luego a Londres para un proyecto como curadora de un artista visual de renombre internacional.
Álvarez atribuye su camino a una coherencia inquebrantable y a la influencia de la literatura desde temprana edad. “Desde muy chiquita fui una persona muy determinada en algunas cuestiones. Todos los artistas con los y las que he trabajado te van moldeando un perfil, te van construyendo un camino. Mi camino, el camino que te habla, que te devuelve al andar, siempre me pidió coherencia. Y no me bajé de eso. Lo que me costó, a veces sangre sudor y lágrimas. Pero no me bajé de eso”, reflexiona. Su pasión por la literatura dramática, desde Lorca hasta Shakespeare, fue la puerta de entrada al teatro, una devoción que mantiene hasta hoy.
En Yo y mi misterio (pequeña suite de mí misma), Álvarez no está sola. La acompañan en escena Ayelén Coccoz, Fernando Kabusacki y Horacio Marassi, quien realiza un “reenactment” de una pieza que hicieron juntos. “Siento que ya no soy solo yo y mis cuatro mí mismas, sino que se materializa en escena a partir de la presencia de otros cuerpos, con la potencia y la fuerza de lo colectivo y del trabajo en colaboración”, concluye la actriz, celebrando la naturaleza colaborativa del arte escénico.
Para agendar
Yo y este misterio aquí estamos (pequeña suite de mí misma) se presenta en el CETC (Tucumán 1171) el sábado 16 de mayo a las 19 y a las 21, y el domingo 17 de mayo a las 17 y a las 19.

