Sociedad

Mar del Tuyú: el mar gana terreno y la playa desaparece frente a las casas

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MAR DEL TUYÚ. Un reciente temporal, que generó imágenes dramáticas de marejadas en otras localidades costeras, no provocó una catástrofe inmediata en Mar del Tuyú. Sin embargo, el costo fue altísimo: fracturas en losas de hormigón, defensas rajadas o arrasadas y una fenomenal pérdida de arena que dejó al mar a centímetros de las primeras líneas de casas.

Este balneario del Partido de La Costa vive una lucha constante contra un océano que, año tras año, gana metros. La costanera ya fue devorada, los frentes de los balnearios se reducen a bocados y la marea se lleva desde tarimas de guardavidas y escaleras de cemento hasta, en ocasiones, propiedades enteras, socavando cimientos con la fuerza de las olas o a través de filtraciones silenciosas.

Según Paula, vecina de la zona, “esta vez no fue tan bravo el oleaje como alta la marea”. A la altura del mirador de calle 58, los tamariscos exhiben sus raíces al desnudo y el médano presenta un corte vertical abrupto, evidencia del avance del mar que se llevó cientos de toneladas de arena solo de ese sector. La plataforma de hormigón a nivel de calle, una obra reciente y pintoresca, ahora tiene bajadas que tambalean por columnas movidas de sus bases, ocultas bajo la arena.

Tres décadas de erosión y defensas precarias

La problemática de Mar del Tuyú con la cercanía del mar y las mareas altas se remonta a más de tres décadas. El antecedente más grave fue un temporal en 1993 que devastó el frente costanero público, dejando expuestas las viviendas particulares. A partir de entonces, proliferaron las obras de defensa privadas: paredones de hormigón de hasta tres metros de altura, acumulaciones de piedra, bolsones de arena e incluso pilas de neumáticos en desuso, todo en un intento desesperado por contener el avance del Atlántico.

Walter Natalizia, secretario de Planeamiento, Infraestructura y Medio Ambiente del partido de La Costa, explicó a LA NACION que los temporales de enero y febrero fueron más agresivos que el reciente. “El mar llegó, comió, socavó, pero por sobre todo hizo mucho retorno y se llevó muchísima cantidad de arena”, detalló Natalizia, señalando que “lo peor esta vez fue una gran crecida, por suerte sin tanta energía en el oleaje”.

El principal problema, según el funcionario, es que cada tormenta reduce la superficie de playa, debilitando la capacidad de defensa del balneario. Esto implica que futuras pleamares alcanzarán niveles cada vez más altos y cercanos a las bases de las propiedades costeras.

Amado Enlai, propietario desde hace 17 años de un complejo de unidades, es testigo de este lento deterioro. “No fue esta la peor que hemos pasado, pero sí estamos pensando en comenzar a hacer algunas reparaciones”, comentó a LA NACION. En tanto, Cristian Lucero, residente temporal, relató que “creció mucho el mar a partir del sábado pero estuvo tranquilo, el agua no llegó arriba” de su patio, ahora a casi cuatro metros de altura por encima del nivel de playa, el doble de lo normal debido a la arena perdida.

En la playa, a metros de una escultura de Iemanjá, se observan diversas estrategias de contención: un hombre lee sentado sobre cientos de bolsas de arena, otros recurren a escombros y en una casona se utilizan postes de madera. Todas las recetas son válidas en la lucha por protegerse.

Sin embargo, Liliana, una docente y vecina de Mar del Tuyú desde hace 40 años, sostiene una hipótesis diferente. “Somos nosotros los que seguimos retirando barreras que protegían la costa”, afirmó a LA NACION, recordando que donde hoy hay apenas 15 a 20 metros de playa, antes existían hasta tres líneas de médanos. “Había que planificar y no se debió construir en cualquier lado”, sentenció.

Expropiaciones pendientes y soluciones paliativas

Natalizia recordó que, tras el dramático temporal de 1993, se prohibieron nuevas construcciones y se sancionó la Ley 14.664 provincial, que disponía la expropiación de 324 inmuebles en riesgo. El problema radica en que la implementación de esta ley recaería en el presupuesto del partido de La Costa, un volumen de fondos que el municipio no posee. La normativa, prorrogada en 2021 por cinco años, vencerá el próximo 16 de julio sin avances.

Como solución coyuntural, y como ya viene ocurriendo, se apuesta a la recuperación artificial de la superficie de playa mediante obras de refulado. Esto implica traer arena en camiones desde localidades del norte del partido, como San Clemente del Tuyú y Punta Médanos, donde la deriva natural la acumula, para luego volcarla y distribuirla en Mar del Tuyú.

El plan de obras de defensa del frente costero del distrito ha dado pasos iniciales en Santa Teresita y Las Toninas. La propuesta contempla la disposición de escollerados para retener arena y reducir la energía del mar. No obstante, el avance de estas soluciones estructurales se ve frenado por la falta de recursos económicos que exceden la capacidad municipal.

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