Jorge Macri: «El que venga de afuera a molestar a los porteños que sepa que lo vamos a meter en cana»
La Ciudad de Buenos Aires refuerza su estrategia de seguridad con un despliegue masivo en villas y asentamientos, acompañado de un contundente mensaje del jefe de Gobierno, Jorge Macri. Tras un operativo que movilizó a 1500 uniformados y resultó en 27 detenciones, el mandatario advirtió que no tolerará la presencia de delincuentes, especialmente aquellos provenientes de otras jurisdicciones o extranjeros.
«El que venga de afuera a molestar a los porteños que sepa que lo vamos a meter en cana», afirmó Macri desde la Villa 31, en el barrio de Retiro, donde presenció uno de los procedimientos de la Policía de la Ciudad. La declaración fue más allá, al agregar: «Si es extranjero que tenga la certeza de que lo mandamos de vuelta a su país», marcando una postura firme ante la criminalidad.
El objetivo, según las autoridades, es «cuidar a la gente buena que vive en cada uno de esos barrios y atrapar a los delincuentes que se esconden ahí», buscando evitar que el delito «se haga dueño de estos barrios». Los operativos aleatorios, según informaron, se repetirán para mantener el orden urbano.
Resultados del «Tormenta Negra» y puntos clave
El megaoperativo, denominado «Tormenta Negra», se ejecutó de forma simultánea en múltiples asentamientos de la ciudad, incluyendo las villas 31, 1-11-14, 21-24, Zavaleta, Ciudad Oculta, Barrio 20, Fraga, la Carbonilla, Rodrigo Bueno, Los Piletones, Fátima, Ramón Carrillo, Barrio 15, INTA-Bermejo, Padre Múgica, Cildañez y Barrio Mitre.
Los resultados fueron significativos: se detuvo a 27 personas que contaban con pedido de captura por diversos delitos. Además, se decomisaron armas y dosis de drogas preparadas para la venta minorista. En la Villa 31, por ejemplo, se arrestó a cinco individuos por infracción a la Ley 23.737 (tenencia, tráfico y comercialización de estupefacientes), secuestrándose cocaína, marihuana y pasta base, junto con celulares y armas. Un «búnker» de venta de drogas fue simbólicamente cerrado con una pared para impedir su reutilización.
El despliegue también abarcó infracciones de tránsito, con el secuestro de 14 motos y cinco autos por falta de documentación. Asimismo, 27 comercios que operaban de manera irregular fueron clausurados.
Una estrategia integral contra el delito
Jorge Macri delineó los objetivos de estos procedimientos, que van más allá de las detenciones. «No hay distinción: personas, autos, motos, comercios ilegales que venden celulares robados o materiales para la construcción en villas. Todo eso no va. Los vamos a buscar con todo el peso de la ley», enfatizó el jefe de Gobierno.
La estrategia incluye un «segundo paso» de «operación urbana», con el retiro y compactación de vehículos abandonados, chatarra y la limpieza de los barrios. El mandatario destacó la coordinación sin precedentes de este operativo, con el fin de «proteger el estilo de vida de la ciudad de Buenos Aires, donde no vamos a tolerar que vengan a instalar la inseguridad, el narcotráfico ni el narcomenudeo».
La preocupación central de la gestión porteña es frenar la expansión del delito. «Nosotros vamos a proteger esta ciudad, que está en riesgo por el delito instalado en el conurbano, y no queremos que lo peor del conurbano se instale entre nosotros», concluyó Macri, señalando una clara diferenciación y un compromiso con la seguridad de la capital.

