Argentina y Chile exploran un acuerdo energético clave para Vaca Muerta y el Pacífico
Los gobiernos de Javier Milei en Argentina y José Antonio Kast en Chile han iniciado conversaciones para un ambicioso “acuerdo de integración energética”. El objetivo principal es consolidar a Chile como una plataforma de salida al Pacífico para el gas de Vaca Muerta, permitiendo así su exportación hacia los mercados asiáticos. Esta iniciativa también busca reconstruir la confianza bilateral, dañada por los cortes de suministro de gas de hace casi dos décadas.
La ministra de Energía chilena, Ximena Rincón, confirmó la exploración de este acuerdo durante una entrevista en Buenos Aires con LA NACION. Rincón se reunió con el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, y el viceministro de Economía, José Luis Daza, y tenía previsto un encuentro con el ministro de Economía, Luis Caputo.
“Creo que tenemos que trabajar para lograr sacar adelante, a partir de las necesidades de las empresas a ambos lados de la cordillera, un acuerdo de integración energético que nos permita potenciar nuestras características”, afirmó la funcionaria chilena.
Según explicó la ministra, Chile busca capitalizar su posición geográfica como «puerta de salida por el Pacífico» para el gas argentino, mientras que Argentina podría aprovechar la expansión de las energías renovables en el norte chileno para sus proyectos mineros. La cooperación no se limitaría solo al gas, sino que abarcaría una mayor interconexión eléctrica.
Gas de Vaca Muerta y la puerta al Pacífico
El potencial de los hidrocarburos de Vaca Muerta es un pilar fundamental de este acercamiento. Chile se presenta como un socio estratégico para facilitar la logística de exportación de este recurso. «La Argentina tiene mucho potencial en materia de gas natural e hidrocarburos. Y nosotros somos una puerta de salida por el Pacífico. Es una oportunidad para la Argentina», sostuvo Rincón.
Esta estrategia permitiría a la Argentina diversificar sus mercados de exportación de gas, reduciendo la dependencia de destinos regionales y abriendo nuevas oportunidades económicas en Asia, un continente con una creciente demanda energética.
Interconexión eléctrica y minería
Más allá del gas, el acuerdo contempla una mayor interconexión eléctrica. Chile, con su vasta capacidad de generación de energías renovables —especialmente solar en regiones como Antofagasta y Atacama—, podría abastecer con sus excedentes a proyectos mineros en el norte argentino. Estos incluyen el desarrollo de litio y cobre, sectores que demandarán grandes volúmenes de energía en los próximos años.
“Tenemos una alta generación de renovables. Está aumentando el almacenamiento con baterías. Tenemos que invertir más en transmisión y abrir la puerta de transmisión hacia la Argentina”, explicó Rincón, destacando el potencial de complementariedad.
La elevada generación renovable en el norte chileno a menudo provoca excedentes que derrumban el precio de la electricidad, incluso a cero, por la saturación de la red. Aprovechar esta energía para la creciente minería argentina se perfila como un motor económico clave para ambos países.
Reconstruir la confianza y mirar el futuro
Si bien el proyecto se encuentra en una etapa inicial, ambos gobiernos acordaron relevar proyectos, necesidades e inversiones potenciales. Rincón enfatizó que el escenario internacional, marcado por la guerra en Medio Oriente y la volatilidad de los precios energéticos, refuerza la necesidad de alianzas regionales estables.
Un objetivo menos explícito, pero crucial, es la reconstrucción de la confianza bilateral. Los cortes unilaterales de gas por parte de Argentina durante el kirchnerismo, hace menos de dos décadas, obligaron a Chile a importar gas natural licuado (GNL) de urgencia y dejaron una profunda desconfianza. Rincón evitó eludir este antecedente, señalando que debe servir como una «lección aprendida» para construir una relación más sólida y previsible.
“Eso debiera ser una lección aprendida. Por eso son tan importantes los acuerdos bilaterales que den soporte de los Estados a los acuerdos entre privados”, afirmó la ministra. “Lo que ocurrió en la historia no tan lejana tiene que ser un ejercicio de aprendizaje y de entender lo importante que es respetar los acuerdos y compromisos.”
Actualmente, Argentina exporta a Chile alrededor de 9 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, además de petróleo. Entre el 35% y el 40% del abastecimiento chileno proviene del mercado argentino. La ministra también defendió la decisión del gobierno de Kast de desarmar parcialmente el mecanismo chileno de estabilización de combustibles (Mepco), comparando estas «políticas duras» con el ajuste económico encarado por la administración de Milei.
Después de años de desconfianza, ambos gobiernos buscan ahora transformar la complementariedad de los recursos energéticos en una nueva plataforma de integración regional con una clara proyección hacia los mercados asiáticos, sentando las bases para una relación bilateral más sólida y estratégica.

