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Incendios en la Patagonia: prevenir cuesta cinco veces menos que combatir el fuego

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SAN CARLOS DE BARILOCHE.— Tras una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras en la Patagonia, con más de 70.000 hectáreas quemadas, la comunidad científica y diversas instituciones analizan nuevas estrategias para un manejo integrado del fuego. En este contexto, el seminario “Conviviendo con el fuego en los bosques andino-patagónicos”, organizado por la entidad ambientalista The Nature Conservancy (TNC), fue escenario de un debate crucial sobre los costos económicos de los siniestros y la efectividad de la prevención.

La charla “¿Cuánto cuestan los incendios?”, a cargo del biólogo Javier Grosfeld, puso en perspectiva la necesidad de cuantificar estos gastos para reorientar las estrategias de presupresión, es decir, las medidas preventivas que se implementan antes de que el fuego se desate. Grosfeld, junto al economista Franco Coiro Di Marco, realizó un análisis preliminar que arrojó cifras alarmantes sobre los costos mínimos directos de los incendios, sin considerar salarios del personal afectado.

“Queremos saber si realmente nos cuesta tan cara la prevención, que es lo que queremos promover. Es un análisis preliminar que hicimos con el economista Franco Coiro Di Marco. Nos planteamos averiguar cuántos son los costos mínimos emergentes cuando hay un incendio, sin contar los salarios”, explicó Grosfeld.

Cifras millonarias: el costo de la extinción

Los datos presentados por los expertos son contundentes. El incendio de Cuesta del Ternero, en 2021, que afectó 6.600 hectáreas en las afueras de El Bolsón, demandó una inversión de aproximadamente US$4,5 millones. El siniestro del Valle Magdalena en 2025, que consumió 24.000 hectáreas, alcanzó los US$25 millones, sin incluir aportes privados de empresas petroleras y otros actores. Más recientemente, el incendio del último verano en Puerto Patriada, Lago Epuyén, implicó un gasto cercano a los US$10 millones.

Grosfeld enfatizó que estas cifras representan “costos mínimos”, ya que no incluyen la afectación a la infraestructura, la microeconomía, la pérdida de biodiversidad, los servicios ecosistémicos ni el impacto en la salud pública, el aire y el agua. El especialista de Conicet Patagonia Norte detalló que, solo en el caso del Valle Magdalena, con un despliegue de más de 1.000 personas y 17 medios aéreos, el costo por hectárea, incluyendo la restauración, osciló entre US$10.000 y US$12.000. Esto proyecta un costo total estimado para ese único evento de unos US$275 millones.

“Es interesante observar en la estructura de costos del combate aéreo se lleva entre el 89% y 99% de los costos. Además, hablamos de costos mínimos, porque estas cifras no incluyen los cálculos de infraestructura y afectación a la microeconomía, los costos de pérdida de biodiversidad, de servicios ecosistémicos ni la afectación a la salud, al aire, al agua”, sumó Grosfeld.

Prevención: la estrategia más eficiente y económica

En contraposición a los altos costos de combate, Grosfeld destacó que las inversiones en prevención y presupresión, que abarcan quemas prescriptas, silvicultura preventiva y manejo de forestaciones, rondan los US$1.800 por hectárea. La diferencia es abismal.

“Si comparamos, combatir los incendios nos está costando cinco veces más que lo que no estamos haciendo, que es prevenir. La prevención es más rentable, porque reduce el 70% de los grandes incendios forestales en 50 años, también permite ahorrar en el combate del fuego y disminuye hasta un 55% el costo total. La prevención no solo salva infraestructuras y ecosistemas, sino que es la estrategia económicamente más eficiente frente al costo real de los incendios forestales”, sentenció Grosfeld, quien también criticó la falta de información pública sobre superficies afectadas y costos reales.

El biólogo concluyó que “la inversión en prevención reduce tanto la ocurrencia y la extensión como los costos asociados a los incendios forestales”. Sin embargo, la propuesta generó debate entre los asistentes, muchos de ellos miembros de Parques Nacionales y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, quienes cuestionaron la aplicabilidad de la prevención en incendios de origen natural, como los provocados por tormentas eléctricas.

El desafío de los incendios naturales y la tecnología

Ariel Amthauer, director de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias de la Administración de Parques Nacionales, señaló que este verano se detectaron 38 focos en la Patagonia, de los cuales 22 fueron por causas naturales. Citó ejemplos como Valle Magdalena, Los Manzanos (verano de 2025) y Puerto Café, todos ellos en Parques Nacionales y originados naturalmente.

Amthauer subrayó la dificultad de aplicar el manejo del bosque en este tipo de eventos, que “ponen en jaque todo un sistema federal” y a menudo comienzan en zonas remotas o intangibles. El funcionario enfatizó la importancia del trabajo preventivo con las comunidades y la necesidad de incorporar tecnología para fortalecer la detección y alerta temprana.

Thomas Kitzberger, licenciado en Ciencias Biológicas y experto en ecología del fuego, coincidió en la complejidad de la prevención en bosques nativos, pero reafirmó la importancia de la supresión temprana y la protección de personas y bienes. Grosfeld, por su parte, aclaró que “no es una cosa o la otra; tenemos que hacer las dos cosas, pero una no la estamos haciendo y a la otra le estamos poniendo todas las fichas”, refiriéndose al déficit en prevención territorial y manejo del combustible.

Otros participantes del seminario coincidieron en la necesidad de ser proactivos, gestionando e interviniendo preventivamente en las zonas de interfaz urbano-forestal, cada vez más vulnerables. En este marco, The Nature Conservancy presentó la guía gratuita “Convivir con el fuego en el bosque de la Patagonia”, que ofrece prácticas para proteger viviendas y manejar entornos para reducir el impacto de las llamas.

“El rol de las comunidades se vuelve esencial. Son quienes habitan el territorio, constituyen la primera línea de alerta y tienen la responsabilidad de prevenir, así como la capacidad de responder y gestionar el fuego de manera integrada”, afirmó la ingeniera ambiental Lucila Lantschner. Desde TNC, concluyeron que “la prevención y el manejo integrado del fuego se vuelven esenciales para protegernos entre todos” ante una amenaza creciente para las comunidades, los bosques y la economía regional.

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