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Conflicto en ARBA: escrituras trabadas y parálisis inmobiliaria en Provincia

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La provincia de Buenos Aires enfrenta una parálisis en el sector inmobiliario debido a un conflicto gremial en la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA). La disputa, que se extiende por más de dos meses, afecta directamente al área de Catastro, organismo clave para la verificación de medidas de inmuebles y la emisión de documentación esencial para la escrituración.

La raíz del problema radica en las medidas de fuerza, retención de tareas y asambleas realizadas por los trabajadores de Catastro, nucleados principalmente en ATE, en reclamo de mejoras salariales y laborales. Esta situación impide la emisión y aprobación en tiempo y forma de los estados parcelarios e informes catastrales, documentos indispensables para que los escribanos puedan avanzar con la firma de las operaciones.

Como explica Fabián Narvaez, dueño de la inmobiliaria homónima, la afectación del primer eslabón en el proceso de escrituración ha generado un retraso en toda la cadena de operaciones inmobiliarias. Aunque el jueves 7 de mayo se habría alcanzado un principio de acuerdo para retomar las tareas con normalidad, según fuentes notariales, el pacto definitivo que se esperaba firmar el 14 de mayo no prosperó. Las negociaciones continúan, con los gremios en acuerdo con el ofrecimiento pero el personal aún no convencido, si bien afirman que el trabajo se retomó. Desde el gobierno provincial, en tanto, insisten en la reorganización de tareas para agilizar los trámites atrasados.

El impacto en el mercado inmobiliario bonaerense

El sector inmobiliario describe la situación como «un desastre». Diego Cazes, director general de LJ Ramos, asegura que «hace 60 días que está frenado gran parte del mercado de operaciones», lo que afecta a una amplia gama de actividades vinculadas al real estate. Entre las operaciones más perjudicadas se encuentran:

  • Compraventa de propiedades
  • Donaciones
  • Gestión de créditos hipotecarios
  • Subdivisiones y mensuras
  • Regularizaciones y desarrollos inmobiliarios
  • Permutas

Javier Igarzabal, director de Dic Propiedades, subraya que la principal tarea de inmobiliarias, agrimensores, escribanías y estudios jurídicos en este momento es explicar a los clientes los motivos de las demoras. El problema se agrava en las operaciones encadenadas, donde la venta de una propiedad en Provincia para adquirir otra en la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, genera una complejidad adicional y la necesidad de mediación por parte de las inmobiliarias para evitar que las familias queden sin vivienda, según detalla Daniel Salaya, dueño de la inmobiliaria homónima.

Sin embargo, Salaya aclara que no todas las escrituras requieren el estado parcelario, ya que este es necesario solo en inmuebles con superficies descubiertas como lotes, construcciones sobre lotes, casas o departamentos con terrazas.

Riesgos y soluciones ante la incertidumbre

Las operaciones inmobiliarias suelen resolverse en un plazo de 30 a 45 días. La interrupción en la emisión de cédulas catastrales durante un mes ha generado un «cuello de botella» significativo, que Maximiliano D´Aria, director de D´Aria Propiedades, estima que requerirá al menos cuatro meses para normalizarse una vez que el organismo opere plenamente. Esta acumulación de demoras no solo pospone los cierres, sino que también aumenta el riesgo de que los compradores desistan.

«Es una traba importante en un mercado que viene complicado y en el que las operaciones avanzan con baja velocidad», sostiene Cazes, advirtiendo que el cliente puede «enfriarse» y abandonar la compra.

Esta visión es compartida por el escribano de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Rizzo, quien afirma que «las operaciones fueron afectadas de forma casi total; no se pueden prácticamente firmar, y muchas operaciones quedaron en el aire». Rizzo enfatiza que la situación es «totalmente ajena» a los escribanos, quienes no tienen «ni causa ni responsabilidad» en el conflicto.

Ante este escenario, las inmobiliarias buscan alternativas para mantener las operaciones a flote. Desde Narvaez, por ejemplo, optan por firmar boletos de compraventa con plazos más extensos o de manera preventiva, incluyendo una condición suspensiva que permita la prórroga de los plazos en caso de que la situación no se resuelva a tiempo.

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