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La UIA reclama un “RIGI Industrial” y busca a Caputo por la crisis fabril

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La Unión Industrial Argentina (UIA) elevó públicamente un pedido clave: la creación de un “RIGI Industrial”. Con esta iniciativa, la entidad busca extender a los sectores fabriles tradicionales parte de los beneficios fiscales y cambiarios que el Gobierno de Javier Milei impulsa a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El reclamo surge en un contexto donde el Ejecutivo ya trabaja en una versión ampliada del esquema, aún sin presentación legislativa.

Fuentes de la UIA confirmaron a este medio que la conducción de la entidad apunta a concretar la próxima semana una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo. El objetivo es trasladar las preocupaciones del sector y trazar una hoja de ruta conjunta. En paralelo, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, ya mantuvo un encuentro con el secretario coordinador de Industria y Comercio, Pablo Lavigne.

El planteo tomó forma pública a través de una columna de opinión de Rappallini, donde el titular de la UIA argumentó que si el Estado reconoce la necesidad de “condiciones globales” para que ciertos sectores estratégicos compitan internacionalmente, ese mismo criterio debería aplicarse a la industria manufacturera tradicional. La UIA insiste en que el entramado fabril argentino enfrenta costos impositivos, laborales y financieros superiores a los de sus competidores, en un escenario de mayor apertura económica, caída del consumo y creciente competencia importada.

El “Súper RIGI” y la expectativa industrial

La discusión sobre un RIGI para la industria se intensifica tras los anticipos de Caputo sobre un “Súper RIGI”. Este esquema ampliado, según el ministro, ofrecerá beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios aún más agresivos para proyectos considerados estratégicos. Entre los sectores prioritarios para el Gobierno se mencionan el refinamiento y laminado de cobre, la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas, fertilizantes y datacenters.

Caputo adelantó que el nuevo régimen contemplaría una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25% al 15% para los proyectos alcanzados, un régimen acelerado de amortización de inversiones y beneficios para importaciones y exportaciones. Además, el proyecto incluiría límites a la presión tributaria provincial y municipal: las provincias adheridas no podrán cobrar más de 0,5% de Ingresos Brutos y los municipios no podrán aplicar tasas sobre las ventas.

Capacidad instalada y fragilidad del empleo

El debate industrial se da en un marco de recuperación heterogénea de la actividad. El Indec informó que la utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó en marzo el 59,8%, una mejora respecto al 54,4% de marzo del año pasado y al 54,6% de febrero, marcando el nivel más alto desde octubre de 2025. Sin embargo, informes privados y de la propia UIA advierten sobre la fragilidad de esta recuperación.

El think tank I+D, dirigido por Diego Coatz, exdirector ejecutivo de la UIA, publicó un informe este miércoles que describe un escenario “complejo” hacia adelante, con “mercado interno débil, tipo de cambio apreciado, mayores costos, presión importadora y falta de monitoreo frente a prácticas desleales o contrabando”. El documento de I+D proyecta que la industria podría cerrar 2026 con una caída del 1,5% interanual si la dinámica de abril se mantiene, mes en el que ya se observaron retrocesos en sectores clave como autos (-17,5% interanual), cemento (-13,2%) y venta de materiales para la construcción (-4,6%).

La situación del empleo es particularmente preocupante. El informe de I+D reveló que en enero –último dato disponible– se perdieron casi 3500 puestos formales industriales, acumulando más de 42.000 empleos destruidos en el último año. “Los sectores que más empleo generan son los que más están cayendo”, subraya el reporte.

La UIA ya había expresado en semanas previas su inquietud por el aumento de la competencia importada, la caída de ventas en algunos rubros, las altas tasas de interés y el abastecimiento energético de cara al invierno. Este último punto, especialmente por el impacto que podría tener el gas natural licuado (GNL) sobre los costos industriales ante la volatilidad internacional.

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