Grimoldi reporta pérdidas millonarias y rompe racha de 19 trimestres positivos
Grimoldi, una de las firmas más emblemáticas de la industria argentina de indumentaria y calzado, atraviesa un «panorama peor de lo esperado», según describe en su último balance financiero. La compañía reportó una pérdida neta consolidada de $1872 millones, ajustada por inflación, por operaciones continuadas en Argentina durante el primer trimestre. Esta cifra contrasta drásticamente con la ganancia neta de $7040 millones obtenida en el mismo período del año anterior y marca el fin de una racha de 19 trimestres consecutivos con resultados positivos, interrumpida solo a fines de 2023 por el impacto de la devaluación.
La pérdida representa un 3,2% de sus ventas y se enmarca en un escenario de fuerte contracción del consumo. Las ventas de Grimoldi registraron una baja del 13% en volumen, con 547.000 pares vendidos frente a los 626.000 del primer trimestre de 2025. Esta caída se observa principalmente en el volumen de venta a clientes mayoristas (-23%) y en el canal de venta por internet (-35%).
Impacto en la facturación y causas del retroceso
En términos de facturación, las ventas consolidadas ajustadas por inflación alcanzaron los $59.000 millones, lo que significa una caída del 26% en comparación con el año anterior. Esta mayor disminución respecto a la del volumen de pares vendidos se debe, según la empresa, a la baja de los precios que definió en todos sus canales para sostener la demanda. A pesar de esto, el margen de ganancia bruta consolidado mejoró, alcanzando el 56,2% frente al 52,7% del año anterior, debido a un cambio en el mix de venta donde el canal mayorista, de menor margen, perdió participación.
Desde la compañía, fundada en 1895, explicaron que la contracción del consumo general, iniciada a finales de 2025, se profundizó en los primeros meses de este año. Esta situación los obligó a reducir márgenes y bajar precios en términos reales para evitar una caída aún mayor en el volumen de ventas.
El superávit fiscal y la desregulación que empuja el Gobierno debe ser acompañada por reformas ambiciosas, tanto laborales como impositivas, que se voten en el Congreso, sean apoyadas por las provincias y los municipios, y refrendadas por la justicia de forma rápida. Así, se logrará reducir la incertidumbre de los consumidores respecto a su futuro, permitiéndoles planear mejor su esquema de gastos e inversión.
A este complejo escenario se sumó un fuerte incremento en los costos financieros, que pasaron de representar el 6,7% de la facturación en 2025 al 18,6% este año. Este aumento se explica por la estrategia de ofrecer cuotas a los consumidores y las elevadas tasas de interés necesarias para financiar el capital de trabajo. La presión de las importaciones a través de plataformas internacionales y la necesidad de aumentar la productividad en sus plantas de Arroyo Seco y Pilar también fueron mencionadas como factores desafiantes.
Estrategia de adaptación y perspectivas futuras
A pesar de los números rojos, Grimoldi destaca que el canal de venta directa al consumidor (DTC) representó el 68% de sus ingresos en pesos, consolidando una estrategia enfocada en comprender mejor las necesidades del público. La empresa, que comercializa marcas como Hush Puppies, Kickers, Aldo y Merrell, se muestra optimista de cara al futuro.
«Si bien esperamos un primer semestre de 2026 tan competitivo y exigente como el último del 2025, estimamos que durante el segundo semestre de 2026 la oferta será menos agresiva y la demanda tendrá mayor poder adquisitivo y más confianza en que el futuro será mejor, mejorando las ventas y rentabilidad», explicaron desde la firma. Entre sus planes de crecimiento, Grimoldi continúa con la apertura de nuevos locales de las marcas Vans y The North Face, y planea comenzar a comercializar la marca Mango en el último trimestre del año. Además, mantiene negociaciones con otras empresas internacionales de calzado e indumentaria.
La compañía asegura estar preparada para los ajustes económicos que puedan continuar durante 2026, implementando medidas que fortalezcan su situación económico-financiera. Esto incluye mantener cortos los plazos de cobranza, negociar esquemas de pago con proveedores, rotar el inventario apropiadamente y ser cautelosa con su flujo de caja, incentivando la venta online y la omnicanalidad, y priorizando negocios y marcas rentables.
Grimoldi afirma que será «audaz comercialmente y precavida financieramente en sus planes», desarrollando colecciones segmentadas que satisfagan las necesidades cambiantes de un público que, si bien ve bajar lentamente los precios, requiere herramientas de financiación para concretar sus compras.

