Sociedad

Victorica: el pueblo pampeano donde nació la historia de un conflicto ancestral

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El parque Los Pisaderos, en Victorica, La Pampa, es un portal a una época fundacional de la Argentina. Rememora los tiempos de la disputa por la tierra entre pueblos originarios y el Estado, la llegada de inmigrantes y la consolidación de las fronteras productivas impulsada por el gobierno de Nicolás Avellaneda.

Las fronteras en el extenso territorio argentino del siglo XIX eran volátiles. Tras más de 300 años de conflicto entre indígenas y criollos, y acuerdos de paz que nunca se afianzaban, grupos ranqueles aún resistían las avanzadas, generando enfrentamientos y pérdidas.

Para asegurar la expansión y proteger a los colonos, el ministro de Guerra, Adolfo Alsina, diseñó una estrategia integral. Esta incluía un sistema de fortines, una línea telegráfica de más de 700 kilómetros y la icónica “Zanja de Alsina”, una trinchera de casi 400 kilómetros destinada a dificultar el robo de ganado por parte de los indígenas. Este plan se complementaba con una ofensiva militar, la “Campaña del Desierto”, que arrancó en abril de 1879, aunque las campañas contra los pueblos originarios eran una constante desde hacía años.

La Tercera División del Ejército, bajo el mando del teniente coronel Eduardo Racedo y con base en Villa Mercedes, San Luis, tuvo la misión de avanzar sobre el territorio ranquel, en lo que hoy es el norte de La Pampa. Su objetivo era Leuvucó, la toldería del gran cacique Panghitruz Güor, fallecido dos años antes. La resistencia indígena, aunque debilitada, no había sido completamente erradicada.

Junto a los militares, se movilizaron soldados, familias, comerciantes e “indios amigos”, quienes, habiendo depuesto las armas, colaboraban como baqueanos o lenguaraces, o se habían integrado a la vida de los pueblos.

Tras varias semanas de marcha y 300 kilómetros recorridos, siguiendo la ruta trazada una década antes por Lucio V. Mansilla, la expedición llegó a Echohué. Allí encontraron agua y pasturas, recursos esenciales para establecer un asentamiento. Lo bautizaron Fortín Resina, en alusión a la sustancia que los ranqueles extraían de los molles para fabricar sus armas. La réplica del mangrullo en Los Pisaderos marca el punto donde se inició la extracción de tierra para los adobones de las primeras construcciones. Así comenzó la colonización, con familias que se asentaron, criaron ganado y cultivaron la tierra.

Tres años después, el 12 de febrero de 1882, el fortín se transformó oficialmente en el pueblo de Victorica, en honor al entonces Ministro de Guerra y Marina. De allí surge el lema que lo identifica: “donde nació La Pampa”.

El último combate y la memoria de Cochicó

Apenas un año después de su fundación, Victorica ya contaba con 1500 habitantes, dos colegios y alumbrado a querosén en su plaza. A pesar del avance de la Campaña del Desierto, pequeños grupos ranqueles aún deambulaban por la inmensidad pampeana.

En agosto de 1882, un grupo ranquel proveniente del oeste se encontró con una partida del Ejército cerca del cerro Cochicó, a unos 280 kilómetros al oeste de Victorica. Aunque existen discrepancias sobre las circunstancias y el número de combatientes, este enfrentamiento, que dejó muertos en ambos bandos, quedó registrado como el último entre militares y pueblos originarios en la región.

Cuatro décadas más tarde, se erigió un monumento en la plaza central de Victorica en honor a “los Héroes de Cochicó”, recordando únicamente a los ocho soldados caídos. Sin embargo, con el tiempo y una nueva perspectiva histórica, se reconoció la necesidad de incluir a los seis indígenas que también perdieron la vida en el choque.

En 2005, un plebiscito buscó cambiar el nombre de la plaza para que abrazara a todos los caídos, pero el arraigo del nombre original era fuerte. Se optó entonces por incorporar en la misma plaza la tumba de Yankamil, el líder ranquel de Cochicó (quien no murió en el combate). Así, un sencillo monumento de piedra, junto a la pirámide, hoy recuerda la valentía de ambos bandos en aquel lejano enfrentamiento.

Actualmente, Los Pisaderos es un parque y reserva natural, con las hondonadas que atestiguan la extracción de los primeros ladrillos de Victorica. La plaza principal converge las dos caras del conflicto por la tierra, y a 15 kilómetros de Victorica se encuentra la tumba de Panghitruz Güor.

La comunidad de Victorica trabaja activamente para integrar a los descendientes de los pobladores originarios, preservar su identidad, lengua y cultura, y rescatar todas las facetas de esta rica historia. Se puede participar del año nuevo ranquel en junio, visitar la Casa Falabella, parte de la red de Antiguos Almacenes de Ramos Generales de la Patagonia, recorrer bares históricos, el camino de los artesanos e instituciones de producción de alimentos.

Mariano Rosas: el cacique que volvió a su toldería

Yankamil era sobrino de Panghitruz Güor, el gran jefe ranquel que fue hijo de un cacique y una cautiva blanca. Criado y educado por Juan Manuel de Rosas, de quien heredó el apellido y el nombre de Mariano, fue un cacique reconocido por su liderazgo y por haber regresado a su toldería tras su experiencia en la sociedad criolla. Falleció en 1877 y fue enterrado en Leuvucó.

La profanación de su tumba y el traslado de su cráneo a un museo de La Plata fue una herida abierta para la comunidad ranquel durante más de un siglo. Hace poco más de veinte años, sus restos fueron recuperados y hoy descansan en un monumento al costado de un camino rural en Leuvucó, en el mismo lugar donde se asentaba su toldería. Allí, una imponente estatua de varios metros de altura, que representa a un indígena con su lanza, lo acompaña en la vastedad de la pampa.

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