Un empresario cercano a Milei y al kirchnerismo, a punto de quedarse con el Canal de la Ciudad
El empresario Augusto Marini, dueño de los canales de streaming Carajo y Blender, se posiciona como el principal candidato para quedarse con la concesión del Canal de la Ciudad. Su empresa, Cale Group, presentó la oferta económica más elevada en la licitación abierta por el Gobierno porteño de Jorge Macri.
Cale Group propuso un pago mensual de 50 millones de pesos por la administración y el mantenimiento del canal, superando ampliamente los 15 millones de pesos ofrecidos por Argentinos Media, del empresario Marcelo González (dueño de AM950). El precio base establecido por el gobierno porteño era de 10,75 millones de pesos. Sin embargo, la licitación para las radios públicas porteñas, La Once Diez y FM 2X4, quedó desierta al no presentarse ofertas.
Fuentes del Gobierno porteño indicaron que, si bien la propuesta económica de Cale Group es contundente, aún deben evaluar los aspectos técnicos antes de la resolución final. Para esta operación, Marini contrató a Liliana Parodi, exgerenta de Grupo América, para liderar la estrategia.
La visión del Gobierno porteño y la objeción de ENACOM
La iniciativa de concesionar los medios públicos de la Ciudad, según el Gobierno de Jorge Macri, busca «garantizar una gestión más eficiente de los recursos públicos, al mismo tiempo que un desarrollo profesional y moderno de los medios de la Ciudad, además de asegurar la continuidad de su función social y cultural». El objetivo es «dejar de financiar su operación con impuestos y pasar a un modelo con gestión e inversión privada», tal como lo expresó el propio jefe de Gobierno en redes sociales al anunciar la licitación.
No obstante, el proceso de licitación enfrenta una fuerte objeción. Martín Ozores, interventor del Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom), designado por el gobierno de Javier Milei, notificó a Jorge Macri que el proceso es ilegal. Ozores argumenta que el marco regulatorio vigente dispone el principio de indelegabilidad del servicio de comunicación audiovisual y que estos deben ser prestados por licenciatarios calificados y evaluados previamente por la autoridad de aplicación.
Este mismo planteo fue reiterado por Ozores en una denuncia presentada en el Juzgado Contencioso Administrativo Federal N°12, aunque fue rechazada por «falta de legitimación». A pesar de la oposición del gobierno nacional, fuentes oficiales porteñas consultadas por Clarín señalaron que la Ciudad decidió seguir adelante con la licitación del Canal de la Ciudad y las dos radios.
Un empresario con conexiones diversas
Augusto Marini, un joven empresario de 30 años oriundo de General Las Heras, provincia de Buenos Aires, muestra una particular red de conexiones políticas y empresariales. Tiene un vínculo fuerte con el gobierno de Misiones, donde desarrolla negocios en el sector agropecuario y una plataforma de salud. Además, ha logrado una relación de confianza con el gobierno de Javier Milei, especialmente con el círculo de Santiago Caputo, a través de su socio Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan.
Parisini posee el 35% de Carajo, uno de los canales de streaming de Marini, lanzado en 2024, que se autoproclama como «El único medio NO ZURDO de Argentina». El programa emblema de Carajo es «La Misa», conducido por el Gordo Dan, quien en mayo del año pasado tuvo una extensa entrevista de seis horas con Javier Milei y su vocero Manuel Adorni, marcando un récord para un Presidente argentino.
Paradójicamente, Marini también es dueño de Blender, uno de los primeros canales de streaming de Argentina, creado en 2023. Su referente más conocido es Tomás Rebord, quien se autodefine como «militante peronista» y ha realizado entrevistas a figuras del kirchnerismo, como Máximo Kirchner.
La empresa Carajo Media fue constituida el mismo día y en el mismo lugar que Blender, en marzo de 2024, declarando la misma sede social. Esta unificación legal y empresarial bajo Cale Group, que ahora busca controlar el Canal de la Ciudad, evidencia una estrategia que abarca proyectos con líneas editoriales aparentemente antagónicas, pero bajo una misma dirección.

