Economía

Manzana patagónica: exportaciones caen 35% por baja cosecha

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Las exportaciones de manzana, una de las economías regionales más emblemáticas y vitales para la Patagonia, sufrieron un desplome del 35% durante el primer cuatrimestre del año. Esta drástica reducción afecta directamente al

Alto Valle del Río Negro, una zona clave en la producción frutícola argentina, generando preocupación en el sector.

La principal causa de esta merma se atribuye a una significativa caída en la cosecha, que oscila entre un 20% y un 25%, según estimaciones de entidades privadas. Las inclemencias climáticas registradas durante la campaña agrícola, un factor recurrente en la región, impactaron severamente en la producción de esta fruta.

Impacto de las inclemencias climáticas

El Alto Valle, conocido por su excelencia en la producción de manzanas, se vio afectado por fenómenos meteorológicos adversos que comprometieron el volumen y la calidad de la fruta. Estas condiciones climáticas, que pueden incluir heladas tardías, granizo o sequías prolongadas, tienen un efecto directo en la cantidad de fruta que se logra cosechar y, consecuentemente, en la disponibilidad para exportación.

La disminución de la cosecha no solo reduce el volumen exportable, sino que también puede generar un aumento en los costos operativos para los productores, quienes deben afrontar las pérdidas y, en algunos casos, invertir en sistemas de protección contra futuras eventualidades climáticas. Esta situación pone en jaque la rentabilidad de las chacras y la sostenibilidad de la cadena productiva.

Repercusiones para la economía regional

La manzana es un pilar fundamental de la economía del Alto Valle, generando miles de puestos de trabajo directos e indirectos, desde la producción primaria hasta el empaque, transporte y comercialización. Un descenso tan marcado en las exportaciones impacta negativamente en la balanza comercial de la región y en los ingresos de los productores y trabajadores.

La situación actual subraya la vulnerabilidad de las economías regionales ante factores externos como el clima, y la necesidad de buscar estrategias que permitan mitigar estos riesgos. Esto incluye desde el desarrollo de variedades más resistentes hasta la implementación de tecnologías de protección y la búsqueda de nuevos mercados que diversifiquen los destinos de exportación.

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