Escrituras en PBA: avanza la regularización de lotes y casas en barrios cerrados
La escrituración de lotes y casas en la provincia de Buenos Aires, un pilar fundamental para la seguridad jurídica y la culminación de inversiones urbanísticas, registra avances significativos. Este proceso, que en muchos casos se extendía por más de una década, comienza a mostrar una tendencia positiva gracias a la implementación de nuevos marcos normativos y una mayor coordinación entre el sector público y los desarrolladores privados.
A pesar de los progresos, el camino hacia la subdivisión y la posterior escrituración sigue siendo complejo y, a menudo, impredecible en sus plazos. Sin embargo, la experiencia reciente de distintos desarrollos permite vislumbrar una capacidad creciente para destrabar expedientes y consolidar la titularidad de miles de propiedades.
Las demoras históricas y su complejidad
Uno de los principales factores que explican la extensión de los plazos es la complejidad técnica previa a la escritura. La aprobación de planos de mensura o de propiedad horizontal, indispensable para individualizar jurídicamente cada unidad, no solo exige el cumplimiento de requisitos técnicos, sino también el relevamiento y la actualización del estado de cada construcción dentro de los desarrollos. En urbanizaciones de gran escala, esta tarea implica un nivel de detalle considerable.
A esto se suma la intervención de múltiples organismos, tanto municipales como provinciales, que participan en distintas etapas del proceso. Cada instancia administrativa, necesaria para garantizar la correcta registración de los desarrollos, contribuye a conformar un circuito que puede extenderse durante varios años. En términos concretos, la subdivisión de un barrio cerrado puede implicar más de 30 expedientes y, en promedio, hoy no menos de 10 años de tramitación.
La implementación del nuevo Código Civil y Comercial y su reglamentación en materia de propiedad horizontal especial también introdujeron nuevas condiciones, que requirieron procesos de adaptación por parte de todos los actores involucrados, agregando otra capa de complejidad al sistema.
Avances concretos y proyecciones futuras
En los últimos años, el empadronamiento de urbanizaciones privadas en la Provincia se convirtió en una herramienta clave para ordenar la información y acelerar la regularización. Sobre más de 200 barrios presentados, cerca de 50 ya obtuvieron aprobación, lo que les permite avanzar hacia la escrituración. Este proceso es un claro ejemplo de cómo la continuidad en la gestión y la articulación entre actores pueden generar progresos tangibles.
La experiencia de desarrolladores como Eidico ilustra estos avances. Actualmente, la empresa cuenta con más de 12.000 lotes aptos para escriturar distribuidos en más de 30 barrios, de los cuales más de 9300 ya completaron el proceso. Estos números, aportados por Patricio Lanusse, socio y director de RRII de Eidico, reflejan un importante volumen de regularización.
Las proyecciones para los próximos años son alentadoras. Durante 2024, se incorporaron al proceso tres barrios, con 824 lotes; en 2025, otros tres, con cerca de 500 unidades. Para 2026, se proyecta la incorporación de entre siete y ocho barrios adicionales, lo que implicaría más de 7000 nuevos lotes iniciando el proceso de escrituración. Estos datos muestran una tendencia positiva en la capacidad de avanzar, aun dentro de un esquema complejo.
Los espacios de trabajo técnico conjunto entre desarrolladores, municipios y organismos provinciales han demostrado ser una herramienta valiosa para revisar expedientes, unificar criterios y mejorar la previsibilidad de los procesos. Desde la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), se impulsan diagnósticos, indicadores y propuestas de mejoras con diferentes organismos provinciales.
Desafíos hacia la agilización y la certidumbre
Mirando hacia el futuro, la escrituración en la Provincia requiere avanzar hacia esquemas más ágiles sin perder rigurosidad. La digitalización de trámites, la simplificación de circuitos administrativos y la generación de criterios técnicos más homogéneos aparecen como oportunidades concretas para reducir plazos y dar mayor certidumbre. Esto, sin embargo, exige una visión compartida entre provincia, municipios y el sector privado, un desafío no menor.
La escrituración no es solo el cierre de un trámite administrativo; es la consolidación de derechos y la materialización de una inversión. Lograr que este proceso sea más eficiente y previsible constituye un desafío compartido, cuyo impacto trasciende a los desarrolladores y alcanza de lleno al desarrollo urbano y a la confianza de miles de propietarios en la provincia de Buenos Aires.

