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Conflicto en ARBA: se destraban escrituras tras dos meses de parálisis en Provincia

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Tras casi dos meses de parálisis, las operaciones inmobiliarias en la provincia de Buenos Aires comienzan a destrabarse. Un conflicto gremial en el área de Catastro de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) mantuvo frenado un volumen significativo de escrituras, dejando a miles de compradores y vendedores en una situación de incertidumbre. Sin embargo, un acuerdo alcanzado el jueves 7 de mayo promete el retorno a la normalidad, aunque el sector advierte que la recuperación total demandará tiempo debido al atraso acumulado.

El origen del problema se remonta a una disputa sindical de los trabajadores de Catastro, nucleados principalmente en ATE, quienes realizaron retención de tareas, asambleas y medidas de fuerza por reclamos salariales y laborales. Esta situación afectó directamente la emisión y aprobación de estados parcelarios e informes catastrales, documentos indispensables para la firma de cualquier escritura. Sin estos certificados, los escribanos no podían avanzar, generando un cuello de botella que impactó en toda la cadena de compraventa de propiedades.

Fabián Narvaez, dueño de la inmobiliaria homónima, explicó que “los trabajadores de Catastro, nucleados principalmente en ATE, vienen realizando retención de tareas, asambleas y medidas de fuerza por reclamos salariales y laborales”. Detalló que el principal problema radicaba en la falta de emisión y aprobación en tiempo y forma de la documentación clave.

Un mercado paralizado y sus consecuencias

El impacto del conflicto fue devastador para el mercado inmobiliario bonaerense. Diego Cazes, director general de LJ Ramos, calificó la situación como “un desastre” y estimó que “hace 60 días que está frenado gran parte del mercado de operaciones”. Las demoras afectaron una amplia gama de transacciones, incluyendo:

  • Compraventa de inmuebles
  • Donaciones
  • Créditos hipotecarios
  • Subdivisiones y mensuras
  • Regularizaciones de propiedades
  • Desarrollos inmobiliarios
  • Permutas

Daniel Salaya, dueño de la inmobiliaria homónima, indicó que “están saliendo muy pocas escrituras, menos de 20 por día, lo que provoca una demora enorme”. Esta cifra contrasta drásticamente con las 15.000 a 19.000 operaciones mensuales que se registran en un mes normal en la provincia, según Máximo D’Aria, director de D’Aria Propiedades. D’Aria calculó que, una vez normalizado el funcionamiento, se necesitarán al menos cuatro meses para absorber la acumulación de trámites.

El problema se agravó en las operaciones encadenadas, donde una venta en Provincia se vincula a una compra en CABA. “Es un tema cruel en el que hay que buscar soluciones para que las familias no se queden en la calle”, comentó Salaya, refiriéndose a casos como el de Florencia, una compradora de Villa Ballester que vendió su PH en CABA y no pudo escriturar su nueva casa, viéndose obligada a mudarse con sus padres.

Las demoras no solo generaron frustración, sino también la posibilidad de que los compradores desistieran de las operaciones. “Es una traba importante en un mercado que viene complicado y en el que las operaciones avanzan con baja velocidad”, sostuvo Cazes, advirtiendo sobre el riesgo de que el cliente se “enfríe” y abandone la compra.

El escribano bonaerense Eduardo Rizzo remarcó que “las operaciones fueron afectadas de forma casi total, no se pueden prácticamente firmar, y muchas operaciones quedaron en el aire”. Las inmobiliarias, por su parte, buscaron alternativas, como la firma de boletos de compraventa con plazos más largos o con condiciones suspensivas de prórroga, para intentar sostener las transacciones.

Hacia la normalización: el compromiso de ARBA y los gremios

El acuerdo del 7 de mayo, confirmado por fuentes notariales, implica el compromiso de los trabajadores de Catastro de retomar sus tareas con normalidad. “Apenas se destrabó un poco la situación, ya nos llegó un estado parcelario de una operación”, celebró Cazes, reflejando el optimismo inicial del sector.

Se espera que la firma del acuerdo final se concrete entre el jueves 14 y el viernes 15 de mayo. Aunque la normalización no será inmediata debido al retraso acumulado, existe “un compromiso interno de los empleados para trabajar a un ritmo mayor”.

Durante el conflicto, hubo contacto permanente entre ARBA, el Colegio de Agrimensores, el Colegio de Escribanos y el Colegio de Martilleros. Estas entidades destacaron que ARBA brindó actualizaciones constantes sobre el problema y las posibles soluciones. Además, aclararon que los trámites vinculados a créditos hipotecarios, considerados de prioridad, continuaron realizándose a pesar de las medidas de fuerza.

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