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Benja Torres, el artista que recorre Argentina en el motorhome de su abuelo

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Benja Torres, de 28 años y parte de una de las familias más emblemáticas de la música argentina, se embarcó en una travesía que fusiona su pasión por la composición con un profundo vínculo familiar. El artista, cuyo nombre real es Diego Moreira, eligió un nombre artístico que lo distingue de su tío famoso, Diego Torres, y lo conecta con su rol de «Benjamín» de la familia. Su aventura actual lo lleva a recorrer el país en un motorhome que perteneció a su abuelo, Pepe Moreira, un camionero que soñaba con vivir en la ruta.

Este vehículo, un Mercedes-Benz 1114 modelo 1980, fue restaurado por su abuelo durante dos décadas y ahora es el compañero de viaje de Benja, bautizado como «El Rutero Viejo». La iniciativa, según Torres, representa la unión de sus dos mundos: el de los camiones y las rutas, heredado de su familia paterna, y el de la música, intrínseco a su linaje materno, las Torres.

Del bloqueo creativo a la inspiración en la ruta

La idea de esta travesía surgió el año pasado, inicialmente como un formato para sumar artistas locales en cada provincia, una propuesta que resultó compleja. Sin embargo, este año, la necesidad de dar una historia real al proyecto y un bloqueo creativo personal impulsaron a Benja a concretar el viaje. «Siempre tuve el deseo de recorrer mi país en motorhome llevando mis canciones aquí y allá», explica. Para ello, obtuvo su registro profesional de camiones y contó con el apoyo fundamental de su abuelo, quien le cedió el vehículo.

El recorrido inicial, que Benja planeaba en tramos cortos, se extendió por siete mil kilómetros. Partió desde Santa Fe, atravesó Córdoba, San Luis y Mendoza, para luego descender hasta Ushuaia. Tras llegar al fin del mundo, decidió regresar por unos días a Buenos Aires para resolver asuntos personales y reencontrarse con su familia, especialmente con sus abuelos, a quienes extrañaba. Ahora, se prepara para retomar el camino hacia Ushuaia.

La vida a bordo de «El Rutero Viejo»

Aunque Benja manejó la totalidad del viaje, no estuvo solo. Amigos se sumaron en distintos tramos, brindándole compañía, charlas y mates. A pesar de la presencia, el artista valora los momentos de soledad inherentes a las largas distancias, especialmente al conducir el camión a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora. «Estás vos con tu cabeza», reflexiona.

El motorhome está completamente equipado, con una cocina funcional que les permitió resolver todas las comidas, un baño y cuartos cómodos para hasta cuatro personas, aunque puede albergar a cinco o seis más apretados. La planificación y la precaución fueron clave para evitar situaciones de riesgo en las rutas, especialmente en el sur, donde las distancias son extensas y las condiciones climáticas pueden ser desafiantes.

Para Benja, el impacto del viaje en su proceso creativo fue del «ciento por ciento». Estaba atravesando un bloqueo y una «desmotivación muy grande», pero al iniciar la ruta, la inspiración regresó. «Al otro día escribí tres canciones», relata, marcando el inicio de una nueva etapa. Más allá de lo musical, la experiencia también lo conectó espiritualmente consigo mismo, brindándole momentos «interesantes e inspiradores» que enriquecen su arte y su vida personal.

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