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Ascenso: Insólito gol en contra define un partido caliente de Primera B

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Un desenlace tan inesperado como controvertido sacudió la Primera B este sábado, cuando Talleres de Remedios de Escalada se impuso por la mínima ante Villa San Carlos gracias a un gol en contra insólito. El encuentro, disputado en Remedios de Escalada, se definió en los segundos finales del tiempo adicionado, dejando al equipo de Berisso con las manos vacías y a su rival celebrando una victoria agónica.

El objetivo de Villa San Carlos era claro: sumar al menos un punto para cortar una racha negativa de dos victorias en ocho partidos. Sin embargo, el desarrollo del juego, típico del ascenso argentino, estuvo cargado de interrupciones, discusiones y un marcado intento del visitante por demorar el trámite, lo que terminó por exasperar al local y condicionar la actuación del árbitro.

El juez Maximiliano López Monti, a pesar de su experiencia, no logró controlar del todo un partido que se le fue “un poco de las manos”. La bronca local se intensificó por ciertas jugadas divididas y, sobre todo, por el excesivo tiempo perdido por el equipo de Berisso, una estrategia que buscaba asegurar el empate.

El arquero Akimenko, en el ojo de la tormenta

El principal apuntado por las demoras fue el arquero de Villa San Carlos, Tomás Akimenko. Según relató Ignacio Rezusta, encargado de la transmisión partidaria de Talleres, a LA NACION, el árbitro le perdonó reiteradas intenciones de dilatar el juego. Akimenko se tiró varias veces al piso por supuestas molestias, golpes o choques, evidenciando la intención de su equipo de priorizar el empate por sobre la búsqueda de la victoria. “San Carlos estuvo empecinado en conseguir el empate más que en ganarlo y al árbitro le faltó manejo de las situaciones”, detalló Rezusta.

La situación llegó a tal punto que López Monti recién le mostró la tarjeta amarilla a Akimenko a los 34 minutos del segundo tiempo. Ante la imposibilidad de una segunda amonestación en los pocos minutos restantes, el árbitro decidió compensar con una adición de siete minutos, un lapso que resultaría determinante.

El destino, con una ironía cruel, se manifestó cuando restaban apenas 30 segundos para el final de esos siete minutos. Akimenko, tras quedarse con una pelota de Talleres, se dispuso a sacar de abajo sin advertir una presencia a sus espaldas, dando inicio a una secuencia que pasaría a la historia de los bloopers del fútbol.

La secuencia del gol insólito

El insólito gol en contra de Villa San Carlos

El delantero local Eugenio Olivera, con picardía, especuló con la posibilidad de un descuido del arquero. Akimenko soltó la pelota con un exceso de confianza y Olivera aceleró, lo sorprendió con el quite y lo rodeó para acomodarse ante el arco libre. Tras ingresar al área y rematar, el arquero, desesperado, lo bajó con un fuerte cruce. El árbitro, según confió a los futbolistas, habría cobrado penal si la jugada no terminaba en gol.

Pero la acción no terminó ahí. El defensor Franco Ojeda llegó para un cruce salvador, pero su intento de rechace fue un “pellizco” que hizo que la pelota pasara entre sus piernas y se desviara hacia el área chica. La secuencia se volvió aún más surrealista cuando Luciano Machín retrocedió tranquilamente, asumiendo que el balón saldría por saque de arco. Sin embargo, el atropellado cierre de Antonio Martínez desde la derecha, en su intento por despejar, impactó la pelota en la pierna de Machín, quien, sin intención, terminó convirtiendo el gol en contra que le dio la victoria a Talleres.

Otra visual del insólito gol de Talleres de Remedios de Escalada a Villa San Carlos

López Monti adicionó dos minutos más por el gol y el estruendoso festejo local. Un dato que añade incredulidad a la situación es que Machín había ingresado al partido a falta de nueve minutos, y Martínez, a cuatro del final. Ambos, con la misión de reforzar la defensa, terminaron siendo protagonistas involuntarios del gol.

En un contexto donde las sospechas sobre las apuestas deportivas son moneda corriente en el ascenso, la situación completa fue analizada. No obstante, Rezusta desestimó esta posibilidad, señalando que el entrenador de Talleres, Lucas Licht, “conoce a varios de San Carlos y tenía analizado que debían presionarlos, estar atentos a las salidas, porque arrastraban varios errores”. Además, trascendió que hubo fuertes discusiones en el vestuario platense tras la derrota, lo que refuerza la idea de un error propio y no de una acción premeditada. Talleres de Remedios de Escalada, con esta victoria, se ubica quinto en la tabla, a seis puntos de Villa Dálmine, el puntero.

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