Virus Coxsackie: ¿Vuelven las clases virtuales por la propagación de “manos, pies y boca”?
La rápida expansión del virus Coxsackie, conocido por causar la “enfermedad de manos, pies y boca”, encendió la alarma en distintos colegios de la región. En los últimos días, la inquietud sobre si podrían reimplantarse las clases remotas a nivel nacional ante la propagación del virus creció entre familias, docentes y autoridades. El debate surge después de que varios establecimientos reportaran brotes localizados y optaran por suspender temporalmente la presencialidad para frenar los contagios. Incluso autoridades del Ministerio de Educación han abordado el tema.
El virus Coxsackie afecta principalmente a niños en edad escolar y preescolar. Su transmisión ocurre por contacto directo con secreciones respiratorias o superficies contaminadas, lo que facilita su propagación en entornos escolares. Las autoridades sanitarias explicaron que los brotes recientes no constituyen una epidemia nacional, pero sí representan un desafío para el control en aulas y jardines.
Brotes localizados y la experiencia regional
La experiencia reciente en diversos colegios de Lima y otras ciudades sudamericanas muestra que, ante la detección de brotes, las instituciones educativas recurrieron a la suspensión de clases presenciales por períodos breves, generalmente de una semana. El médico Marco Almerí, de EsSalud, sostuvo que el plazo de siete días “permite cortar el ciclo biológico del virus y evitar nuevos contagios”. Durante ese tiempo, se recomienda realizar una limpieza profunda de las instalaciones para erradicar el virus de superficies como mesas, juguetes y barandas.
El Ministerio de Salud (MINSA) monitorea el escenario epidemiológico, pero hasta el momento no se ha declarado una emergencia nacional por virus Coxsackie. La estrategia principal ha consistido en la detección temprana, el aislamiento de los casos y la suspensión focalizada de clases en los establecimientos directamente afectados. Según los especialistas, el cierre total de escuelas a nivel país no se justifica en esta etapa, ya que los brotes presentan un carácter localizado y no una transmisión sostenida en toda la comunidad.
Protocolos actuales y recomendaciones sanitarias
El antecedente más reciente de suspensión nacional de clases corresponde al inicio de la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando el gobierno del entonces presidente, Martín Vizcarra, dispuso el cierre de escuelas y la implementación de clases remotas. Aquella decisión se tomó en un contexto de transmisión comunitaria sostenida, situación diferente a la actual.
En la actualidad, los protocolos escolares recomiendan la suspensión de actividades presenciales solo cuando se detectan varios casos en un mismo grupo o establecimiento. Las autoridades educativas y de salud sugieren que la interrupción dure siete días, lapso durante el cual el virus pierde su capacidad infectiva en la mayoría de las superficies, según explicó Almerí.
De nada sirve suspender tres o cuatro días, porque el virus puede permanecer activo hasta una semana.
El Ministerio de Salud y DIRESA insisten en la importancia de reforzar las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos, la desinfección de superficies y la ventilación de los ambientes escolares. Los síntomas más frecuentes en los niños incluyen fiebre, lesiones en la boca y erupciones en manos y pies. Ante la aparición de estos cuadros, se aconseja no enviar a los alumnos a clase y notificar al establecimiento de inmediato.
Impacto y futuro de la presencialidad
El impacto de los brotes de virus Coxsackie varía según la región. César Munayco, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) del Ministerio de Salud del Perú (Minsa), afirmó que, aunque el número de casos ha aumentado respecto a años anteriores, la mayoría se concentra en áreas urbanas densamente pobladas. Por ahora, la suspensión de clases presenciales se aplica solo en escuelas con brotes confirmados, y no existe una directiva nacional para migrar al sistema remoto de manera generalizada.
Las recomendaciones de los expertos coinciden en que la educación a distancia debe considerarse solo como último recurso. Para las familias, el regreso eventual a las clases remotas genera preocupación por el impacto en el aprendizaje y la socialización de los estudiantes, además de las dificultades de acceso a la conectividad en territorios menos desarrollados.
De momento, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación mantienen una política de vigilancia activa y respuestas focalizadas. Las autoridades no prevén la reinstauración de clases virtuales a nivel nacional mientras los brotes sigan siendo localizados y controlables desde el punto de vista epidemiológico. El escenario sigue bajo observación. Las autoridades enfatizan que cualquier decisión sobre la presencialidad o la continuidad de las actividades educativas deberán basarse en la evolución de la situación sanitaria y en las recomendaciones de los equipos técnicos de salud pública.

