Política

Tensión en el Gobierno: Milei, entre el orden de Karina y los desafíos de Bullrich y Villarruel

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El presidente Javier Milei se encuentra en el centro de un complejo entramado de poder, donde las estrategias de tres figuras femeninas clave —su hermana Karina Milei, la ex ministra Patricia Bullrich y la vicepresidenta Victoria Villarruel— marcan el pulso de la gestión y exponen un funcionamiento político menos vertical del que se proyecta. La situación se agudiza en medio del escándalo que envuelve a Manuel Adorni, secretario de Gabinete, cuya continuidad genera fricciones y desata movimientos internos.

Fuentes cercanas al Presidente, que prefieren mantener el anonimato, describen un Milei cada vez más aislado, lo que, a su juicio, es aprovechado por estas tres “damas de hierro” para defender sus propios intereses. La metáfora inicial de un “jamoncito” atrapado entre ellas resuena con fuerza en los pasillos de la Casa Rosada, donde la preocupación por el caso Adorni no solo radica en la causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito, sino en el desgaste que provoca en la agenda oficialista.

Karina Milei: el orden y el control del poder real

Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, emerge como la figura central en el intento de ordenar el tembladeral político. Su presencia es descrita como “todopoderosa” y su rol, fundamental para mantener el control. Un reciente viaje a San Juan para la Expo Minera, sin la presencia de Adorni pero con una delegación cargada de figuras afines a su círculo, fue interpretado como un intento de mostrar gestión y desviar el foco del monotema Adorni, pero también de ratificar que “el poder real no se mudó y que el mando sigue pasando por ella”.

La relación entre Karina Milei y Patricia Bullrich ha experimentado “movimientos telúricos” en varias ocasiones. Recelos por el alto perfil de la ex ministra, tensiones subterráneas durante la campaña legislativa de 2025 y rispideces por supuestos vetos a recorridas nacionales de Bullrich son parte de un historial complejo. Este equilibrio, según allegados al gobierno, se ha visto “dinamitado” por el accionar de Bullrich en el marco del caso Adorni.

Patricia Bullrich: el desafío de la autonomía política

Patricia Bullrich, ahora senadora nacional, se posiciona como la voz de quienes buscan marcar distancia y evitar quedar atrapados en el “barro” del escándalo Adorni. Su accionar, exigiendo “papeles con detalles, en público y sin avisar”, es visto como un manual de autonomía política. Un funcionario cercano a “El Jefe” relató la bronca del Presidente ante esta jugada, que se produjo después de una llamada telefónica para anticipar su posición, pero sin advertencia previa a Karina ni a la Secretaría de Comunicación. Este gesto, interpretado como un golpe al control de la secretaria general, generó sorpresa en el palacio gubernamental.

A pesar de la tensión, un nutrido grupo de funcionarios de primera línea reconoce en privado que Bullrich se atrevió a esbozar lo que muchos piensan y no se atreven a decir en voz alta, atribuyendo esta valentía a sus años de experiencia política, sus votos propios y su buena imagen en los sondeos. En la arena digital oficialista, la cuenta @mediceneljefe, vinculada a la narrativa karinista, lanzó un mensaje con una foto de Milei y el arquero Roberto Abbondanzieri y el epígrafe “Qué guerrero el pato”, en una aparente chicana dirigida a Bullrich.

Victoria Villarruel: la espera silenciosa

En el caso de Victoria Villarruel, la vicepresidenta de Argentina, su estrategia es la de la espera y la aparición en el momento justo. Lejos de declarar la guerra, le basta con un “dardito” o una chicana, como su comentario en la ex Twitter, “Una cascada de éxitos”, en referencia a los detalles de las obras en la casa de Adorni. Su postura es clara y la ha compartido con dirigentes que la frecuentan:

“Karina va a terminar destrozando todo”

La relación entre Milei y Villarruel, públicamente deteriorada desde los primeros meses de gestión, la ha llevado a construir una agenda paralela, recorriendo el país y subrayando la naturaleza de la “fórmula mixta” votada en 2023: “un anarcocapitalista liberal y una nacionalista productivista”.

El Círculo Rojo observa a Villarruel con atención, viéndola como una figura que mira el desgaste del oficialismo con distancia prudencial. Aunque cada aparición suya funciona como una “astilla silenciosa” en el relato oficialista, evita exponerse demasiado, consciente de la “labilidad que es la lógica del Gobierno”. Su perfil de “persona sencilla”, “cero casta” y trabajadora en silencio contrasta con el día a día de la Casa Rosada, según sus allegados.

El estrés, aunque se intenta disipar con gestos forzados de paz, como la reciente reunión de gabinete, persiste en el equipo de La Libertad Avanza. Las “damas de hierro” continúan mostrando verdades incómodas a Milei en diversos frentes, mientras el secretario de Gabinete se mantiene en su cargo, transformado en una “bomba que nadie termina de desactivar”. Este complejo escenario plantea desafíos significativos para el gobierno libertario de cara al 2027 electoral.

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