Consumo en Argentina: cae 3,1% en el trimestre y cambia el mapa de compras
El consumo masivo en Argentina no solo se contrae, sino que experimenta una profunda transformación estructural. Durante el primer trimestre de 2026, el sector acumuló un retroceso del 3,1%, según la consultora Scentia, y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró una baja del 1,3% interanual en marzo. Esta caída no es meramente numérica; refleja un cambio consolidado en los hábitos de los hogares, que buscan adaptar su presupuesto a una inflación persistente.
El contexto macroeconómico es claro: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un 9,4% en el primer trimestre, con aumentos mensuales por encima del 2% durante más de seis meses. Aunque el valor promedio ponderado de los productos de consumo masivo subió un 23,1% interanual en marzo, esta cifra queda muy por debajo del 32,6% que marcó el IPC para el mismo período. La facturación nominal, con un crecimiento del 20,4%, también se ubicó por debajo de la inflación, evidenciando que la mejora de los ingresos formales no logra reactivar el gasto.
Los supermercados, los más golpeados
El impacto de esta contracción no es uniforme en todos los canales de venta. Los supermercados de cadena son los grandes perdedores, con una caída acumulada del 5,4% en el primer trimestre y un retroceso del 7% solo en marzo. Los mayoristas sufrieron aún más, con un desplome del 8,8% interanual en marzo y un 4,5% en el acumulado trimestral. Los autoservicios independientes y los kioscos y comercios tradicionales también mostraron bajas significativas.
La única excepción a esta tendencia descendente es el e-commerce, que registró un crecimiento del 34,3% interanual en marzo y del 31,3% en el primer trimestre, consolidándose como un canal en expansión. Las farmacias, por su parte, experimentaron una suba marginal del 0,9%.
Las diferencias geográficas también son notables. El AMBA muestra una mayor vulnerabilidad en el consumo, mientras que los comercios del interior del país logran resistir mejor la caída. En el sector lácteo, por ejemplo, el volumen se mantuvo estable en el primer trimestre de 2025, aunque con variaciones según el canal y la región.
Por categorías, los rubros más afectados en marzo fueron limpieza de ropa y hogar (12% interanual), perecederos (9,7%), desayuno y merienda (8,2%), higiene y cosmética (5%) y alimentación (4%). Las bebidas con alcohol fueron la única categoría en alza, con un 2,6%.
Menos viajes, canastas más chicas y el auge de las segundas marcas
Detrás de los fríos números, se observa un cambio profundo en la conducta del consumidor. Un informe de Worldpanel by Numerator, con proyecciones para 2026, detectó que los argentinos no abandonaron masivamente las categorías de productos, pero sí redujeron la frecuencia de visitas a los puntos de venta un 8,2% y achicaron el volumen de compra un 4,7% en el último trimestre de 2025.
El consumidor argentino no abandonó masivamente las categorías de productos, pero redujo la frecuencia de visitas a los puntos de venta un 8,2% en el último trimestre y achicó el volumen de compra (Worldpanel by Numerator)
Esteban Cagnoli, director general de Worldpanel by Numerator en Argentina, explicó que los hogares evitan resignar categorías ajustando otras variables de compra, como canastas más pequeñas y visitas más espaciadas. Este informe anticipa un 2026 con un consumidor aún más cauteloso, con mayor presión sobre los ingresos y menor margen de cambio.
La fragmentación socioeconómica también se acentúa. Mientras los hogares de niveles altos sostienen su volumen de compra, los segmentos de menores ingresos reducen drásticamente sus hábitos. En los comercios tradicionales predominan las opciones más económicas, mientras que en los supermercados de cadena ganan peso las marcas premium y mainstream, reflejando una polarización que se profundiza.
Uno de los cambios más notorios en la góndola es la consolidación de las marcas propias y segundas marcas como opción permanente. Un relevamiento de precios de Infobae ilustra esta brecha: una botella de gaseosa de primera marca puede costar $5.450, frente a $4.183 de una segunda marca; un litro de leche de primera marca ronda los $2.670, mientras que una marca propia se consigue por $1.870. La diferencia más pronunciada se ve en el pan tipo lactal, con un 56% de brecha entre la marca líder y una segunda marca.
Esta diferencia de precios explica, en parte, la migración. Sin embargo, los datos de Worldpanel by Numerator sugieren una polarización más profunda que desplazó a las marcas mainstream. Las marcas premium sostienen volumen con promociones, mientras que las propuestas de valor (buena relación calidad-precio) se consolidan como refugio, dejando a las marcas del segmento medio atrapadas entre ambos extremos.
El almacén, el nuevo centro de preferencia
El reordenamiento de canales no es solo una consecuencia del ajuste presupuestario, sino también una estrategia de administración del gasto. Comprar en el almacén del barrio, con mayor frecuencia y en cantidades menores, permite un control más preciso del presupuesto que la gran compra mensual en el hipermercado. En los comercios de proximidad, los responsables del sector describen un escenario donde el dinero rinde cada vez menos y las decisiones de compra están marcadas por el ajuste cotidiano: el 20 del mes ya funciona como un nuevo fin de mes para muchas familias.
Esta lógica de reposición cotidiana, sin almacenamiento en el hogar, es lo que los canales de cercanía pueden absorber con mayor agilidad. Worldpanel by Numerator confirma que el consumidor privilegió compras menos planificadas y reposiciones frecuentes, y los formatos de proximidad fueron los que mejor se adaptaron a esta demanda.
Expectativas cautelosas para el segundo trimestre
Para el segundo trimestre, los datos de abril de Scentia son aún parciales, pero el sector señala una leve recuperación respecto a marzo, aunque lejos de revertir la tendencia. El 48% de los comerciantes pyme consultados por CAME prevé que los niveles de venta se mantendrán estables, mientras que un 39,7% espera una mejora y un 12,4% anticipa un retroceso. Sobre la disposición para invertir, el 59,1% considera el escenario actual como no apto para nuevos desembolsos.
No obstante, un dato que podría repuntar las expectativas es la proyección del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, que estima una inflación del 2,6% para abril, lo que representaría la primera desaceleración del IPC en casi un año. Para mayo, la proyección es del 2,3%.

