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Unesco: la mitad de los países ya restringe celulares en las aulas, pero sin evidencia clara de mejora académica

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El debate sobre el uso de celulares en las escuelas dejó de ser una discusión local para convertirse en una preocupación global. En apenas tres años, la proporción de países con regulaciones al respecto se duplicó. Según datos presentados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 2023 solo uno de cada cuatro países tenía normas sobre el uso de teléfonos móviles en las aulas; hoy, esa cifra asciende a uno de cada dos.

Este panorama surge del estudio “¿Celular en las escuelas? Un tema en la agenda pública de América Latina”, que recopila y compara información oficial de 12 países de la región. Zelmira May, representante del programa Educación de Unesco en el Cono Sur, destacó durante la presentación del informe que muchos países que aún no cuentan con leyes específicas están trabajando activamente en ellas.

En Argentina, la regulación no es nacional, sino provincial. Diez provincias y la Ciudad de Buenos Aires ya promulgaron leyes que abordan el tema, con enfoques que van desde la restricción exclusiva a los móviles hasta la exclusión de otras tecnologías, e incluso la prohibición de celulares durante todo el horario escolar, incluyendo los recreos.

Argumentos detrás de las restricciones

Roxana Morduchowicz, autora del trabajo y consultora principal de Unesco en ciudadanía digital, explicó que el auge de estas políticas refleja una preocupación creciente por diversos factores. Entre los argumentos más citados por los gobiernos para justificar las restricciones se encuentran el deterioro de la atención de los estudiantes, el impacto negativo en la convivencia escolar, el aumento del cyberbullying y los efectos sobre la salud mental de los adolescentes. También se menciona la dificultad de las escuelas para competir con dispositivos diseñados para capturar la concentración de manera permanente.

El documento de Unesco también analizó las fuentes de información en las que se basaron estas legislaciones. Se destaca que, entre los principales respaldos, figuran informes de entidades médicas, como las sociedades de pediatría de diversos países y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta sobre los efectos del uso intensivo de pantallas en niños y adolescentes. Sin embargo, el informe advierte que no se prioriza el análisis del impacto socioeducativo específico de la tecnología.

Prohibición vs. Restricción: dos modelos en pugna

El estudio identifica dos grandes modelos de regulación a nivel internacional. Por un lado, la prohibición total del uso de celulares durante toda la jornada escolar, predominante en gran parte de Europa, con Francia como pionero desde 2018. Por otro lado, la restricción parcial, que permite el uso bajo ciertas condiciones o con autorización docente, modelo adoptado por la mayoría de los países latinoamericanos.

La diferencia responde a una realidad:

“En Europa pueden prohibir los celulares porque prácticamente todas las escuelas cuentan con computadoras y tablets. En muchos países latinoamericanos el celular sigue siendo la única tecnología disponible”, explicó Morduchowicz.

En América Latina, a marzo de 2026, solo Brasil, Chile, Colombia y Paraguay cuentan con leyes nacionales específicas. En otros casos, como Argentina, Ecuador y El Salvador, existen regulaciones provinciales o disposiciones ministeriales.

Las normas también varían según el nivel educativo. Paraguay y Ecuador, por ejemplo, limitan la regulación exclusivamente a la primaria, debido a que muchas escuelas secundarias dependen del celular de los alumnos como única herramienta tecnológica. Un caso ejemplificador fue el de Mendoza, que intentó una prohibición similar a la europea, pero tuvo que retroceder al constatar esta realidad en sus aulas.

Casi todos los países latinoamericanos incluyen excepciones en sus normativas por cuestiones de salud, necesidades especiales, emergencias, pedidos familiares o actividades pedagógicas, algo que no se contempla en las regulaciones europeas.

El desafío pendiente: la ciudadanía digital

A pesar del rápido avance de las regulaciones, el informe de Unesco advierte que aún no existen evidencias concluyentes de que la limitación del uso de celulares haya mejorado significativamente el rendimiento académico. Morduchowicz y May señalaron que los informes de las pruebas PISA de la OCDE, citados por muchos gobiernos, no ofrecen pruebas directas de esta correlación, y que el rendimiento escolar depende de múltiples factores.

De hecho, algunos estudios encuentran mejoras, mientras que otros no registran diferencias significativas. El informe incluso menciona que PISA 2022 indica que las escuelas que prohíben los teléfonos no necesariamente observaron una mejora y, en algunos casos, pueden mostrar una correlación negativa.

Quienes cuestionan las prohibiciones alertan sobre un posible “efecto rebote”, donde los adolescentes compensan el menor uso en la escuela con un consumo más intenso en casa. También plantean dilemas prácticos, como la autoridad del docente para revisar dispositivos, y un posible aumento de la desigualdad si las escuelas no disponen de tecnología propia.

El gran desafío por delante, según la Unesco, es cómo formar a los estudiantes como ciudadanos digitales.

“No se trata solamente de regular dispositivos, sino de enseñar a convivir con ellos. Se trata de formar ciudadanos capaces de utilizar las tecnologías de manera reflexiva, ética, creativa y participativa”, agregó Morduchowicz.

Esto implica enseñar desde cómo distinguir información confiable hasta cómo actuar frente al cyberbullying, proteger la privacidad o comprender el funcionamiento de los algoritmos. El acceso es solo el punto de partida; la alfabetización en ciudadanía digital es el verdadero reto para que los jóvenes desarrollen competencias críticas en un mundo digital.

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