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Malvinas: la filtración del Pentágono que sacudió la geopolítica y el reclamo argentino

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Una supuesta filtración de documentos confidenciales del Pentágono, ocurrida a fines de abril, puso en jaque la histórica postura de Estados Unidos respecto a la soberanía de las Islas Malvinas. Según esta información, el gobierno estadounidense estaría analizando la posibilidad de retirar su tradicional apoyo a Gran Bretaña en el diferendo que mantiene con Argentina por el archipiélago y el Atlántico Sur.

Aunque el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, desmintió rápidamente la información y reafirmó la «neutralidad» de su país, el trascendido generó un «terremoto diplomático». Tanto Londres como Buenos Aires se vieron obligados a reafirmar públicamente sus respectivas posiciones sobre la soberanía de las islas, evidenciando la sensibilidad del tema en el ámbito internacional.

El impacto geopolítico y el derecho internacional

La mera posibilidad de que Estados Unidos vote en las Naciones Unidas a favor de Argentina en materia de soberanía de las Islas Malvinas, o al menos no apoye a Gran Bretaña, rompe con más de cuatro décadas de alineamiento común con la postura británica. Este quiebre es significativo en el derecho internacional, donde el argumento británico se ha sostenido no solo en la «autodeterminación» de los isleños, sino también en el respaldo del bloque anglosajón liderado por Estados Unidos en la Asamblea General de la ONU.

Las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea de Estados de la ONU son fuentes clave del derecho internacional para definir la soberanía de los Territorios de Ultramar y Dependencias de la Corona. Tradicionalmente, además de Estados Unidos, los países de la Unión Europea y los miembros de la Commonwealth han apoyado al Reino Unido en su reclamo.

Un nuevo escenario para el reclamo argentino

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea tras el Brexit ya había modificado el panorama. Europa dejó de expresar una solidaridad absoluta y pasó a considerar a las islas como un «Territorio en Disputa», reconociendo tanto «Malvinas» como «Falklands». Este cambio se alinea con la posición del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, que reconoce a las islas como un «caso de descolonización colonial especial».

Si a la pérdida del respaldo irrestricto europeo se suma un posible cambio de postura del gobierno estadounidense, el escenario internacional se vuelve significativamente distinto. Esta situación podría llevar a otros países a inclinarse a favor de Argentina, fortaleciendo la posición nacional. Roberto Durrieu, Doctor en Derecho de la Universidad de Oxford y Consultor de la Corte Penal Internacional, destaca que la estrategia del Gobierno de Javier Milei de incluir el derecho internacional en la agenda, buscando el aislamiento británico en la ONU, representa una «jugada de ajedrez» con vías tangibles de éxito para el reclamo de soberanía argentino.

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