Suicidio de un suboficial en San Juan agudiza la crisis de la Obra Social de las FFAA
Una profunda preocupación e incertidumbre envuelve a las Fuerzas Armadas ante la severa crisis de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). La entidad, que arrastra una millonaria deuda y mantiene casi paralizadas sus prestaciones en todo el país, enfrenta ahora el dramático impacto del suicidio de un suboficial retirado en San Juan, que había denunciado la falta de salud para los afiliados como un “genocidio”.
El suboficial mayor retirado Carlos Héctor Velázquez, de 77 años, se quitó la vida en la provincia cuyana. Velázquez, quien aportó a la obra social durante casi seis décadas, tomó esta drástica decisión tras verse obligado a suspender un tratamiento contra un cáncer avanzado debido a la falta de cobertura médica. Dos meses antes, en marzo, había intentado suicidarse y dejó una carta en la que manifestaba su desesperación.
“Nunca vi que un presidente, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y su ministro abandonaran a sus soldados”, escribió Velázquez en la misiva del 4 de marzo, dirigida al presidente Javier Milei y al ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti. “Me sacrifico por no tener atención médica”, agregó, en un reclamo que subraya la grave situación de OSFA.
Impacto y reclamos en San Juan
El suceso causó un fuerte impacto en el sector castrense. Este jueves, afiliados a OSFA realizaron un abrazo simbólico frente a la sede de la obra social en San Juan para visibilizar “la situación de total abandono” y exigir que se detenga “la desidia estatal”. Los manifestantes entregaron un petitorio demandando la “inmediata incorporación de todos los servicios de salud” y advirtieron que no es posible que los camaradas se vean empujados a “medidas drásticas” por el desamparo.
El reclamo también apuntó al decreto 88/2026, que dispuso el desdoblamiento de la obra social, alegando que trajo “más sombras que luces a una situación ya deplorable”. Los manifestantes responsabilizan directamente al presidente Milei y al ministro Presti por “no tomar las medidas pertinentes con la celeridad necesaria” para evitar el sufrimiento del personal bajo su mando.
Renuncia en la cúpula y deuda millonaria
La tragedia se enmarca en un contexto de cambio en la dirección de OSFA. El general de brigada retirado Sergio Maldonado renunció a la presidencia del directorio el martes pasado, apenas dos meses después de asumir. Fuentes de la obra social, ante una consulta de LA NACION, negaron enfáticamente que la salida de Maldonado tuviera vinculación con el suicidio del suboficial, calificando el caso de “lamentable” pero sin relación con la dimisión.
La obra social, que atiende a unos 343.000 afiliados, enfrenta una deuda que en febrero ascendía a $212.000 millones. Si bien un aporte de $80.000 millones de las Fuerzas Armadas por contribuciones patronales pendientes permitirá reducir esta cifra en un 60%, los servicios aún no se han restablecido por completo. Voceros de OSFA indicaron que “comenzó el proceso de normalización de prestaciones”, pero advirtieron que la recuperación “llevará su tiempo” y requiere el pago de las contribuciones pendientes de las fuerzas de seguridad.
OSFA mantiene deudas con prestadores (clínicas, hospitales) y proveedores de insumos, prótesis y medicamentos. Si bien se iniciaron los pagos, se explicó que el impacto no es inmediato debido a los procesos administrativos. Mientras tanto, en jurisdicciones como Capital Federal, Córdoba y Mar del Plata, persisten los cortes de prestaciones y las dificultades para la atención médica, con afiliados describiendo situaciones de “ciudadanos de segunda” que deben afrontar copagos elevados y turnos con demoras.

